Gracias

Bueno, ya está aquí de nuevo la pesada súper happy que os intenta dar una bofetada para que empecéis a actuar de una vez por todas.

A veces no sé si me equivoco intentando mostraros lo que os estáis perdiendo por no dar el paso de pedir ayuda. Sé que muchos de vosotros ya lo habéis dado y sois mis héroes y heroínas, porque ese paso es el más duro que hay que dar. A veces se me olvida que por aquí no solo pasáis personas perdidas necesitando esa bofetada de realidad que ya he mencionado. Como digo, otros os levantáis cada día cansados y con miedo de ir otra vez a terapia, resignados porque os pondrán un desayuno muy grande o muy pequeño (o muy lo-que-sea, ¡pero algo habrá que opinar sobre la comida! ¡Yo llegué a quejarme del tipo de plato en el que me servían la sopa!), incluso puede que ya hayáis pasado esa época y estéis tratando temas profundos para entender qué os ha llevado a esta enfermedad. Quizá estéis leyendo esto ya a las puertas de vuestra alta, o quizá estéis curados o quizá seáis amigos, hermanos, primos, padres, ¡abuelos! Quizá estéis preocupados por esa persona tan importante que está, sin quererlo, destruyéndose la vida…

Y como a veces se me olvida, pues recalco demasiado el tema de pedir ayuda, el de dar un paso adelante, el de salir del infierno… Entended que es lo que más me frustra, el saber que miles de personas estarán en este mismo instante odiándose, odiando su cuerpo y su persona, dejando de alimentarse o comiendo de manera desesperada. Me da pena porque hay otra manera, esa “otra manera” es la manera sana, la que aporta felicidad.

Hoy quería daros las gracias a todos los que pasáis por aquí (sé que sois muchos), porque si os habéis interesado es que algo ha cambiado en vosotros -en el caso de estar enfermos- o incluso algo hará que cambie en la vida de alguna persona querida con trastornos alimentarios de vuestro entorno. Gracias, porque habéis llenado con un granito más el saco de arena que intentamos llenar entre todos.

 

felicidad

 

Quería que supierais…

Quería que supierais que hace unos años no podía salir a la calle sin sentir un enorme agobio, que hace unos años me sentía observada y juzgada…

…y comía a escondidas

…y dejaba de comer también a escondidas

…y odiaba el reflejo que veía en el espejo

…y no veía futuro

…y no era feliz

…y todo se me hacía cuesta arriba

…y me engañaba a mí misma y a los demás

Pero bueno, como os he dicho, solo quería que supierais que eso fue hace unos años.

Ahora todo es distinto, porque estoy curada, aunque a veces se me olvida que hubo un día en el que mi vida era un infierno.

Por eso también quería que supierais que ahora, cuando me miro en el espejo, con más o menos kilos, soy la persona que siempre había deseado ser.

Por estar aquí, leyéndome, ya estáis a un paso menos de sentiros igual.

Os dejo un recuerdo de estas vacaciones, ¡de momento las mejores! Si alguien me hubiese dicho que podía cumplir mis sueños con solo aprender a quererme…

¡MUCHO ÁNIMO!

Mens sana in corpore sano

He vuelto hace poco de un curso de meditación. 10 días en silencio. Sí, sí, ¡yo en silencio! La verdad es que ha sido duro, pero es un curso en el que te ayudan a aprender a respirar y también a controlar la mente en vez de que la mente te controle a ti. Dos cosas que siempre me han interesado, ¿pero cómo iba a aprender a respirar cuando estaba enferma si la ansiedad me comía viva? Recuerdo un día en una terapia grupal, que Sara (una de nuestras terapeutas) hablaba de lo importante que es saber respirar bien. Yo desde pequeña recibía reprimendas en el hospital porque decían que respiraba siempre por la boca, como en medio de un ataque de nervios. Me dijeron que hiciera yoga (no, no lo hice), me dieron ejercicios (no, tampoco los hice) y yo preferí seguir a lo mío. Tendría 15 años y prefería saber cuántas calorías tenía esa barrita de chocolate o a comerme veinte barritas de golpe, qué sé yo. La cuestión era encerrarme en ese mundo. Pero de respirar bien nada de nada. Volviendo al día de la terapia grupal, nos dimos cuenta de que no sabía respirar con el diafragma, lo hacía solo con el pecho. Pero tampoco hice nada al respecto. Ahora y gracias a este curso de meditación, respiro siempre por la nariz, usando el diafragma de manera natural, de hecho ni me doy cuenta.

En este curso, además, te enseñan el valor de vivir bien, aceptando tanto sensaciones negativas como positivas, viviendo el presente, no anticipando. Lo encontré de casualidad y me pareció genial puesto que ya durante mi estancia en la clínica aspiraba a algo así. A vivir el día de HOY, a dejar de lado mi pasado y no pasarme horas y horas planeando mi futuro. Obviamente en 10 días no es que haya conseguido la panacea, pero tengo una herramienta más para vivir una vida sana.

Hace poco os escribí que estaba haciendo deporte, que me mantiene muy activa y llena de energía. Pues ahora también siento que mi mente está activa gracias a la meditación. ¡Quién me lo hubiera dicho a mí hace unos años! Y todo gracias a pasar por ABB y curarme. Hablaba el otro día de las etiquetas… Estas también me las puse yo: Rosa no se calla, se traba al hablar tan rápido, está siempre nerviosa, se emociona por todo, cuidado que Rosa es hipersensible… Tengo 25 años, no puedo dejar de emocionarme por lo que vivo, pero sí sé que puedo mejorarme a mí misma de manera más sana que dejando de comer o dándome atracones. Ahora Rosa se calla cuando le da la gana y habla cuando le da también la gana 😉

De hecho, os voy a intentar dar otro poquito de envidia. A parte de irme a Tailandia, Camboya y Vietnam en verano (sí, sí, la etiqueta de Rosa viajera si eso me la quedo, ¿vale?), he conseguido trabajo en una editorial como correctora y poniendo voz a audiolibros. Y, con mi actitud positiva, he conseguido contactos en un estudio de grabación donde colaboro con cuñas de radio. Y todo esto por perder el miedo a actuar, por ser yo misma. Por no importarme el qué dirán, ni importarme el fracaso y de nuevo el qué dirán debido al fracaso. Repito: LA VIDA ES TAN CORTA.

Os dejo una imagen con un escrito, está en inglés, pero no es difícil de entender. Y muy a malas, usad un traductor. Me acordé tanto de este blog cuando lo leí. La vida es tan corta, en serio, como para no cultivar nuestra mente y nuestro cuerpo de manera bonita, queriéndonos… ¿por qué destruirnos poco a poco con uno de estos trastornos alimentarios? Hay una frase que se me quedó durante el curso de meditación y también quiero compartir: “Sí, estamos muriendo cada día, cada segundo es un paso más hacia la muerte. ¿Y qué? Cada día tenemos menos tiempo ¿Sabéis qué es lo importante? Lo que decidáis hacer con ESE tiempo que os queda“.

Así que para empezar, coged un pedacito de ese tiempo e invertidlo en curaros, porque sino, esta vida no habrá servido de nada.

ÁNIMO Y FUERZA.

De constancia y etiquetas

Bueno, pues aquí estoy otra vez.
Escribo cuando de repente se me ilumina la bombillita y me acuerdo del blog y de cómo puedo ayudaros.
Hoy estaba acordándome de la poca constancia y las excusas de cuando estaba enferma. Ahora llevo un par de meses haciendo bastante deporte, a veces parece mentira que sea yo misma. ¿Por qué? Pues porque me he pasado más de media vida protagonizando momentos como éste:

Alguien: Oye, Rosa, ¿vamos a correr?
Yo: No, deja… es que con el asma…

Alguien: Oye, Rosa, ¿te apuntas al gimnasio conmigo?
Yo: uff, no… que siendo asmática igual luego me ingresan y sería pagar por pagar.

A ver, imaginaos hasta dónde llegaba mi vergüenza por si otros me veían hacer deporte, que llegué a conseguir una autorización firmada por médicos para no tener que hacer ninguna clase de educación física en el último año de secundaria y los dos de bachiller… ¡IMAGINAOS! El pavor de que me vieran corriendo o haciendo ejercicio era horrible. Ahora mismo soy incapaz -y creedme, lo intento- de entender por qué me sentía así. Quiero decir… no sé, ¿a quién se le ocurre mirar a otros mientras hacen deporte? Y si te miran… ¿en qué influye que piensen en ti de tal o cual manera? Incluso yo misma estando aburrida en alguna máquina del gimnasio me ha dado por mirar a otros y no es nada malo, de hecho pasan 2 segundos y vuelvo a lo mío.

En fin, yo no sé qué pasaba por mi cabeza para tener tanto MIEDO, pero sí sé que por culpa de ese miedo y con el tiempo, llegué a etiquetarme de patosa, de negada para los deportes, de enfermiza, de víctima. Cuantas cosas feas, ¿verdad? Ya no es que me diera vergüenza que me vieran correr, es que como la pobrecita Rosa se ahogaba… Y qué casualidad y qué vueltas da la vida. Resulta que relativamente poco después de recibir el alta (llevo dos años con ella si no me fallan los cálculos), me pongo a hacer deporte y no se me da tan mal. Puedo correr, puedo saltar, no me ahogo, soy constante. ¡CONSTANTE! Puedo hacer hora y media de ejercicio todos los días, hasta lo disfruto. Porque el ‘no puedo’ lo dejé atrás, junto con el ‘no me quiero’, el ‘doy asco’ y el ‘quiero ser otra’.

Todo esto es para que veáis el daño que nos hacemos a nosotros mismos con estos trastornos. Algo tan sano como el deporte llega a utilizarse radicalmente mal o simplemente a no utilizarse con tal de seguir aferrados a nuestros miedos y nuestra burbuja.

Ahora que estoy sana y libre para hacer lo que me venga en gana (y espero daros envidia, como siempre, para que empecéis vuestro camino), puedo hacer deporte desde un punto de vista racional, me siento más activa, más relajada y con más ganas de seguir viviendo. Y si pedís ayuda seguro que los siguientes… sois vosotros.

Mucho ánimo.

¿Qué haces aquí?

Estoy aquí, estudiando a última hora, como siempre, haciendo un parón entre café y café para escribiros.

Mi ausencia se debe a que no paro quieta entre el trabajo y el último curso de la uni y, a parte, es que veo que no sé cómo seguir aportando y ayudando con mi blog. No es que sienta el trastorno alimentario como algo ajeno a mí, lo he vivido en primera persona, solo tenéis que leer el resumen de mi historia, pero cada vez se va haciendo más y más difuso, cosa que agradezco. Obviamente desde hace tiempo, mis ‘problemas’ son otros muy distintos a los de muchos de vosotros, que estaréis buscando ahora una respuesta y un apoyo.

Pero quería recordaros eso mismo, que yo también tuve problemas y que en ese momento los veía tan grandes como montañas, que llenaban mis 24h del día de pensamientos horribles, de valer menos que nadie, de tener la obligación de ser la más guapa, la más lista, la más todo y de frustrarme y de llorar, insultarme y empezar otra dieta y de dejar de comer y de fingir que yo estaba bien y de creerme esa mentira con tal de no pedir ayuda por el miedo a comenzar ese camino tan largo de reabrir heridas y conocerme de nuevo.

Seamos sinceros. No sé qué edad tenéis, pero si tenéis hijos, si habéis conseguido ya una estabilidad en vuestra vida y estáis sometidos a una enfermedad como esta, creo que debéis ser lo suficientemente maduros como para dar un paso adelante ahora mismo para proteger lo que realmente os importa, para priorizar y anteponer vuestra felicidad a la de vuestra barriga. No os juzgo, para nada, simplemente digo que con ciertas edades uno debe empezar a sentirse realizado, y la anorexia, la bulimia, el trastorno por atracón o cualquier otra enfermedad por adicción nos aleja cada vez más de ese equilibro que se necesita para sentirse en paz. Así que hay que actuar rápido.

Y si sois más jóvenes, si no podéis dar prioridad a nada porque creéis que nada puede ser más importante que que te vean como la más guapa, la más lista y la más todo, paraos a pensar un momento en vuestra familia, en vuestros amigos, en vuestros sueños, agarraos a algo para daros cuenta de que un trastorno alimentario os va a arruinar una vida maravillosa llena de cosas buenas y malas, pero al fin y al cabo una vida que no tendréis si seguís contando calorías en vez de vivir el presente y de perderos etapas que nunca –y que esto os quede muy claro-, nunca van a volver.

No es que quiera ser dura con vosotros, es que es una reverenda putada cuando estás ahí metido en esa burbuja, negando una y otra vez que lo que haces sea ‘tan’ malo. Pensando: “joder, si en realidad todavía me sobran unos kilos, yo controlo”, como el fumador que piensa que podrá parar cuando le apetezca. La nicotina, o en este caso, el control de nuestro cuerpo (o el descontrol, mejor dicho) es algo que nos nubla la mente y nos hace ver que tampoco es ‘tan’ malo, que ‘solo’ son pequeñas cositas que nos hacen felices en este mundo de mierda (“¡qué bien, he adelgazado 100 gramos!” o “¡qué guay, he conseguido bajar 5 kilos en una semana!”). ¿Lo veis frívolo? Pues lo es.

Y os digo una cosa, ojalá esa nube de control que no os deja pedir ayuda se disipe ahora cuando os diga que si de verdad fuerais felices no estaríais leyendo esto, que si de verdad no pudierais salir de esta enfermedad no hubierais llegado hasta aquí, porque eso demuestra que estáis empezando a plantarle cara, a verlo como un problema, a buscar soluciones, a estar dispuestos a escuchar.

Y para todos los que estáis dispuestos a escuchar os digo una cosa: ole vuestros huevos, plantadle cara YA, que no se diga que esta montaña puede con vosotros. Aquí tenéis una admiradora que os aplaude vuestro primer paso.

 

rutina-rutina-rutina

Bueno, ahora que ha comenzado la rutina y la ‘vida real’ después de casi año y medio de viajes, locuras, gente nueva, etc, etc, etc, etc., puedo decir que… estoy agobiada. Esta pasada semana he empezado a trabajar después de varios años y, a parte, tengo que estudiar para mi último año en la universidad. Siento que los días pasan sin más y echo de menos que cada día sea diferente como cuando estaba en Polonia, pero supongo que aceptar que la rutina es rutina es aceptar que llevo una vida más adulta y que no tiene nada de malo.

Aún así, me da un poco de miedo esta sensación de estabilidad tan real y tan madura que parece no dejarme espacio para nada más. Sé que es solo la sensación del principio, pero es como me siento ahora. Aún así, para no dejar que la monotonía me atrape, cada semana alojamos a gente extranjera durante unos días en casa porque nos encanta hacer couchsurfing y eso me hace sentir que no todo tiene que ser blanco o negro.

En fin, este mes tendré mi última visita en el centro ABB, la última después de año y medio de alta. Y con ella quizá se cierre también la etapa del blog. De momento quería haceros llegar que aunque esté agobiada esta es la vida que siempre quise tener, una vida real, agobiarme como todos los demás por problemas que están a la orden del día y no por problemas que yo me creaba a mí misma mirándome al espejo.

Os mando un abrazo enorme a todos, ¡mucho ánimo!

Sonriendo

¡Quería daros las gracias a todos por vuestros ánimos! Me siento muchísimo mejor ya y con muchas ganas de continuar con mis aventuras. Acabo de volver de Polonia pero me marcho mañana a Canadá y USA, vuelvo a mediados de agosto y luego me voy a Portugal y Barcelona, así que estaré perdida en medio de mis viajes hasta septiembre.

Me encanta viajar, lo adoro, y me encanta hacer couchsurfing y conocer gente nueva allá donde voy. Siempre me ha gustado pero antes no lo hacía por vergüenza, pensando si estaría a la altura de las personas que fuera a conocer y que me alojaran. Ahora ya no es así. Nadie es mejor y peor… hay una frase muy típica: “Cada individuo envuelve el Universo”. Y es bien cierta. Cada uno de nosotros tenemos algo que nos diferencia de los demás, cosas positivas y negativas. Hay que saber vivir con ambas, ¿no creéis? Yo tengo defectos como cualquiera y me sacan de quicio muchas veces, como por ejemplo que soy MUY desordenada o que a veces hablo demasiado, ¡me encanta hablar! ¡Pero también soy puntual y creativa!

Aunque me muero por vivir estas nuevas aventuras veraniegas estoy deseando también tener una rutina, ya casi ni me acuerdo de qué es eso… Tener un horario, obligaciones, etc, etc. Con la rutina valoras mucho más los momentos de placer que vienen tras las responsabilidades, así que ahora que sé que en septiembre seguramente trabajaré y terminaré la carrera no puedo menos que sonreír. Antes me hubiera invadido el pánico, ahora sé que puedo.

En fin, no sé si os habrá ayudado esta pequeña divagación. Así es como estoy ahora mismo y quería compartirlo con vosotros.

Os mando un abrazo enorme allá donde estéis y sobre todo os animo a que pidáis ayuda si la necesitás y a que sigáis luchando si ya estáis encaminados a curaros.

Rosa.

 

Past is a good place to visit,

but certainly not a good place to

LIVE

Os lo dedico a todos: carpe diem.

Full of colours

Quería compartir con vosotros algunas fotos bonitas que me hacen sonreír. Y es que la vida está llena de colores para andar viéndola en blanco y negro, ¿no creéis?

https://lh6.googleusercontent.com/-3C8PombeSRE/TYVA4d2br6I/AAAAAAAAAwA/e-8iEviT9MA/holi10.jpg

http://2.bp.blogspot.com/-8lPeQyL3KB4/TeOg1PkmQlI/AAAAAAAAADk/UPbB1s96M1s/s1600/inspiration.jpg

http://grupos.emagister.com/imagen/campo_plantado_de_tulipanes/t129467-0.jpg

http://3.bp.blogspot.com/_wCtSLsCllb0/S7kDISvmv-I/AAAAAAAAAic/Bw4Gw5Zxsg0/s400/bubbles,bubble,heart,bokeh,fly,hearts-e7049fa111387d91aa86d9da3ee459fd_h.jpg

 

Vivir no es solo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir.

(Gregorio Marañón)

not anymore!

 

Quería hablaros un poquito de cómo estoy yo.

No estoy pasando por mi mejor momento ahora mismo, por varias cosas que han hecho que me desborde estoy un poquito baja de ánimos. En el centro siempre nos dijeron que cuando termináramos el tratamiento teníamos que cuidarnos. La verdad es que siempre he sido un poco escéptica en cuanto a eso ya que con lo mal que lo he pasado estando enferma no podía imaginarme que mi mente quisiera de nuevo dejarse llevar por algo así.

Ahora lo entiendo. He pasado casi toda mi vida funcionando a base de síntomas y aunque esté curada, estos últimos dos meses he vuelto a verle las orejas al lobo. Y os lo juro que no me lo esperaba. Me he encontrado a mí misma pensando que alguien estaba mirándome mal por la calle por llevar unos shorts o pensando que sería mejor no cenar por haber merendado. Sí, eso es así.

¿Pero sabéis por qué sé que estoy curada?

Porque he aprendido tanto, tantos mecanismos, tantas herramientas, que he reaccionado rápido. Creo que el hecho de haberme sentido tan desbordada por todo lo que me ha pasado ahora en mi vida personal ha hecho que mi mente quisiera irse a su burbuja de preocupaciones falsas (calorías, cuerpo…). Mejor sentirse preocupada por  tonterías que por la realidad que tanto me está afectando.

¿Pero sabéis qué? Que desgraciadamente sé a dónde lleva todo eso. A un pozo del que es muy difícil salir. Y también desgraciadamente sé que tengo facilidad por caer a esos pozos, que me adapto divinamente a ellos. Así que de ninguna manera, bastante me costó para volver a verme allí abajo, trabajé como una jabata para estar bien.

Con todo esto os quiero decir que no solo es posible curarse sino que lo mejor es que aprendes a luchar y vencer algo así si quiere volver de nuevo.

Si estoy triste o pasando por un mal momento, ya pasará, pero desde luego no pienso esconderme detrás de un plato de comida para superar nada, nunca más.

Os dejo esta canción de El Canto del Loco, que siempre me recuerda a la enfermedad… porque “pasó un buen día junto a mí y parecía que quería quedarse aquí”, pero conmigo ya no tiene nada que hacer.

Que se quede tranquilitA donde está…

…ya tuvo bastante…

¡A sonreír! Os dejo una foto de una obra de teatro en la que he actuado en Polonia, ha sido en inglés antiguo pero nos lo hemos pasado genial. Soy la segunda por la izquierda :)

http://oi54.tinypic.com/kdmyrs.jpg

 

1 2 3 4 5  Scroll hacia arriba