Archivo mensual: agosto 2008

Lágrimas bajo el antifaz

Releyendo algunos de mis poemas encontré unos versos libres que escribí poco antes de entrar en el centro. Por aquel entonces mi tía-hermana de mi madre- estaba mal con un cáncer que le habían detectado. Cuando releo estos versos soy incapaz de rememorar si los escribí para mí o para mi tía.

Para que cada día te sientas un poquito más viva,/ con pies planos y fuertes, no adormilados./ Para que tengas sueños bonitos./ Para que suspires y eches los cristales./ Porque en estos versos te lo pido,/ se mi princesa de la boca de fresa./ Para que la luna vea en ti un rayito de sol./ Para no ver caer de tus ojos,/ el agua que necesitan los negritos./ Para que ves sus ojos y su sonrisa./ Para que una flor florezca en un desierto./ Porque, si quieres, puedes ser la mar despierta,/ Que el sol ilumine tus orillas,/ Que las olas guarden tus recuerdos,/ Que los peces te hagan cosquillitas,/ Que la luna tibie tus aguas./ Porque, aquí, puedes volar hacía un oasis./ para conquistar aquellos desiertos,/ batir las alas, seguir despierto./ Tocar la arena. Sentir calor, fuego, frío, hielo./ Alcanzar el mundo entero./ Porque, aquí, puedes borrar lo que te disgusta./ Para ver una sonrisa que rivaliza/ con el propio sentido de la vida./ Porque tus manos tejen un camino/ y tus ojos irradian la seda./ Para unirlo con las brisas y las caricias vecinas./ Para que, cuando veas un hilo oscuro, no salgas corriendo,/ Sino que lo ilumines con solo un beso./ Porque cada palabra evoca calor, del corazón/ Para que guardes lo bueno y no lo malo./ Para que cada pasito sea un comienzo, un principio./ Para que la ternura de mis brazos,/ te los haga llegar la brisa./ Porque tienes una familia que te quiere y se preocupa por ti./ Para que las manchas de guerra sanen/ en vez de quedar camufladas./ Porque si te falta un hilo en tu camino,/ te lo darán del suyo, sin dudar./ Para que relates tus pensamientos en voz alta,/ desahogándote. Te escucho./ Porque tenemos sentimientos y podemos rompernos./ Para hacernos de una madera más fuerte./ Para navegar en un barco de papel hacia el horizonte./ Para llenar el cielo de brillitos (de resplandor)./ Porque, lo más bonito en el mundo, es decir:-te quiero.

A día de hoy mi tía “partió”. Antes de que se fuera yo estaba en la primera fase de mi tratamiento y lo agradezco. Gracias a ello pasé una noche en casa de mis primos en la que “me relajé” y me reí como nunca lo había hecho. Mi tía ya sabía que yo estaba en buenas manos y que iba a salir de esta. A la vez también agradezco que las niñas estuviesen a mi lado en ese momento. Pero a lo que iba, recuerdo que mi madre estaba destrozada. Son cosas como que desde chica cada noche les hacíamos una visita y había algo en falta. Ese día salimos a comer y me quejé, metí la comida por medio. Cuando aparentemente estaba mejor. Ahí me di cuenta de como actuaba la enfermedad. Yo estaba dolida y mi madre estaba dolida porque se le había ido su hermana. Al meter la comida por medio lo que pretendía era que me echase cuenta y evitar su dolor y el mío. Me daba miedo a que sufriese (además por la dependencia que cree con ella desde que murió mi padre. Me daba miedo a que le pasase algo y quería protegerla de peligros que ya me imaginaba yo sola). Y lo mismo nos pasa a todas cuando no queremos sentir lo que hay debajo de esa máscara.

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