Archivo mensual: enero 2009

Sociedad enferma

Meditando sobre la sociedad una se llega a preguntar por qué después de todo lo que hemos avanzado en aceptación, igualdad, ect. hay tantos casos de gente enferma de mente. No es solo culpa de los bombardeos de publicidad (modelos, productos dietéticos, compra esto y sé más feliz,…), ni solo de las noticias, que hay que mencionar que da pena verlas porque solo muestran una cara del mundo plagada de asesinatos, de accidentes de tráfico, de violaciones, de familiares que se han vuelto locos y han acabado asesinando a su familia. Sí, verdad que suena horrible y apabullador decirlo. ¡Con todas las noticias buenas que hay! Los avances, los congresos, las ferias culturales, los documentales, etc.

De igual forma no podemos echarle la culpa a la televisión, tenemos que ir a la infancia de las personas. Porque si hoy en día, hay tantos casos de trauma como en épocas de guerra es porque aunque ya los niños no viven inseguros, muchos viven SUPERPROTEGIDOS. Y protegidos a si a su vez por objetos materiales que llenan nuestras vidas y nos impiden profundizar en nosotros mismos. A estos niños nunca se les ha enseñado que es el dolor y se han sentido vacíos. No saben cómo enfrentarse al dolor. Tampoco se les puede hechar la culpa a los padres porque ellos te enseñan lo mejor que pueden. Desde los fallos que han sufrido en la vida para transmitirte sus enseñanzas como los principios morales. De igual modo no quieren que te falte de nada. Lo que más me ha sido de ayuda que me lo ha enseñado mi madre y mi entorno familiar es el ser muy rico por dentro. Porque aunque una familia sea de clase media o no tenga mucho dinero (que a nosotros no nos falta) lo más importante es sentirse rico por dentro y poder dar de ti y que los demás puedan disfrutar de ti. Yo… tengo más de lo que necesito, y siento un poco de pena de la gente que intenta llenar sus espacios vacíos con objetos materiales porque estamos en una sociedad consumista.

Es una cosa muy curiosa lo que me sucedió hace poco. Cuando estaba vendiendo mantecados y bombones para el viaje de fin de curso. Me voy a Amsterdam, Bruselas, Brujas y Dalton. ¿Verdad qué es estupendo? Pues en algunas de las casas en que he llamado decían:-No quiero bombones, es que yo estoy sola -o- en navidad estoy sola. Y de verdad que me entraban ganas de decirle:- Pues dese una alegría, que eso no significa que no pueda disfrutar, o salga por ahí y evádase. Compre unos bombones y disfrútelos.    Una siempre intenta mejorar sus errores y yo ahora intento frenarme menos porque a veces me pasá que no dejo salir impulsos que me vienen y que me da mucha pena frenar, porque son reacciones bonitas que después me arrepiento de haber encerrado. En fin, soy muy joven y aún tengo mucho que aprender.

También quería comentaros algo curioso que me sucedió el otro día. Llegó al buzón un panfleto de publicidad de un centro de desintoxicación para drogadictos y cuando lo leí me dí cuenta de que los métodos que usaban y las carencias que los afectados sufrían eran realmente parecidas a los de la anorexia/bulimia. Desde crear un buen ambiente familiar, a hablar de tus preocupaciones, a poner un control, al síntoma en lugar del cuerpo y la comida la droga, al uso de la droga para salir de la realidad y creo que hasta distorsión de tu imagen, de cómo te ven, etc. No sé, me sorprendió un poco. No quiero decir que compareís ni que sea lo mismo, solo que me sorprendió.

En cualquier caso mi idea con este post, era hablar un poco de la sociedad y concienciarnos de lo que nos manipulan para que no pensemos, y que nos demos cuenta como condicionamos nuestra imagen, porque ya las personas no somos ni naturales. Nos etiquetamos-que poca personalidad-, o somos pijos, o emos, o canis,o…,¡pero qué conchiles, yo soy yo y nadie más!. Nos limitamos a posar en una foto, a quedarnos inmóviles ante la cámara con la sonrisa que dice:- si no me haces la foto ya, me empezarán a temblar las mejillas del esfuerzo. Posar para hacer ver que hemos sido felices. Posar de forma atractiva para que los demás se interesen por ti. Posar y posar, y revelar miles de fotos de estatuas rígidas y aparentes…y artificiales…..

Lazos equívocos

Hoy quiero hablaros de la primordial convivencia con la familia.

Todo me ha venido de repente. Mi hermano le ha preguntado a mi madre si le dejaba su coche para ir a recoger a su novia y mi madre le ha contestado que no, que ella quería ir a ver a mis abuelos. Cuando se ha ido mi hermano Alejandro mi madre ha comenzado su discurso:-Has visto cómo se aprovecha, él tiene que aprender que…- Y a comenzado mi irritación. En primer lugar he trabajado muy duro el no cargarme las cosas de los demás a la espalda. La relación que he tenido con mi madre durante todo este tiempo ha sido muy dependiente. Cuando era pequeña siempre estábamos juntas y como yo era una niña tímida en muchas ocasiones prefería salir con ella por la ciudad a ver exposiciones en lugar de salir con mis amigas. Soy incapaz de recordar aquella relación pensando que es insana porque aquello que quiera que no, me enseñó mucho de lo que sé hoy y a la vez, disfruté mucho de mi madre, pero en realidad no estaba bien tener a mi madre como una amiga cuando fuese mayor porque acabas contándole todo lo que te ocurre y ella acaba contándote a ti todo lo que guarda dentro, incluso cosas muy íntimas que tal vez una niña de doce años no debería saber, heridas del pasado. Mi madre no se daba cuenta y no la culpo, pero yo poco a poco me iba cargando y cargando de su desahogo. Era demasiado grande para mí. En esta ocasión estaba discutiendo conmigo lo que debería decirle directamente a mi hermano- le dije- y además a causa de esto nuestra relación se estaba deteriorando y discutíamos a menudo. Me fui chillándole que no me lo contará a mí mientras decía en voz alta para que yo me enterara desde las escaleras:- Este te va a controlar a ti, va a seguir así y nunca te vas a atrever a decirle un no.

Continuó, como digo mi madre siempre me ha contado todo e incluso a veces creo que he intercambiado el papel de madre e hija con ella. Cuando murió mi padre no hubo cambio aparente en nuestra relación, pero poco a poco me fui haciendo más dependiente de ella. Veía como se sentía sola y fría en la cama, sin poder llenar el hueco vacío, y comencé a dormir con ella. Abrazada a ella. Ya nunca dormía en mi cama, ya ni siquiera tenía cuarto (no tenía mi espacio), estábamos juntas a todas horas. Pero la cosa fue a más, el recuerdo de aquella mañana en que me llamó sobresaltada porque a mi padre le pasaba algo- no me apetece recordar más porque es muy doloroso- no remitía. De hecho aquello también decía mucho porque aquel día fue a mí, una niña de ocho años a la primera que llamó entre lágrimas. Por favor, no prejuzgueís a mi madre, es la mujer más trabajadora y con más fuerza que he visto en mi vida y siempre me ha dado mucha libertad y me ha enseñado tanto…, y siempre ha cargado sola con la casa desde que mi padre murió porque con mis dos hermanos el plan de limpieza se fue evadiendo porque no hacían nada. Todo ello además de su trabajo como profesora de primaria. Me gusta verla trabajar, es su distracción además de la lectura y lucha mucho. También, el fallecimiento de mi padre, le cogió una mala etapa a mi hermano Alejandro que pasaba por la adolescencia y por una etapa que perdonadme, pero al igual que el resto de mortales hoy le pondré etiqueta y la llamaré “kani”.

Ese recuerdo no remitía y a menudo, me levantaba por las noches para ver si mi madre respiraba. Poco a poco comencé a acompañarla a todos lados, tenía miedo a que le sucediese algo, incluso imaginaba imágenes de hechos absurdos que podrían suceder y todo era un cúmulo de incomodidades. Esto si que lo veo insano. En realidad, no me cargaba solo con ella. Siempre acompañaba a mi hermano Gonzalo a todos lados desde que era pequeña. Recuerdo una noche que llovía y yo estaba en pijama. Él tenía que ir a devolver una película en el videoclub y me insistió para que lo acompañara y yo, dije que sí. Mi madre discutió muchísimo aquel día con él y yo me sentí muy culpable de la situación y tuve miedo de que al día siguiente no actuara conmigo igual. No podía decirle que no, era capaz de sacrificarme por su afecto, cuando su afecto yo lo tenía incondicional, realmente. También es cierto que otras veces acompañaba a mi hermano al centro con sus amigos o anulaba una cita con mis amigas porque me apetecía ir con él. Ahora me sigue gustando. Entre el trabajo y las clases apenas tengo tiempo de estar con él y en muchas ocasiones salimos juntos, pero nunca dejo los planes con mis amigas por ir con él, acaso de que sea una ocasión especial o yo decida objetivamente que me gustaría hacer eso en ese día.

En realidad al fin y al cabo todo ello, se resume en mí. En querer darle mucho a los demás, el querer que se sientan bien, pero “a costa mía”, no me gusta llamarlo así, después de todo yo he sido feliz, pero me he dado cuanta de que tenía que cambiar en mis relaciones, sino acabaría siendo una muñequita. Lo cierto es que me llama mucho la atención una cosa. De chica siempre le preguntaba a mi madre:- Mamá, ¿tú me quieres?. En una ocasión salió la conversación. -tú, ¿por qué decías eso de chica, Sandra?- me preguntó mi madre. Le contesté:-No lo sé, debe de ser que me resultaba extraño, haber llegado así por así (me refiero a cuando empecé a tener uso de razón) y que todas aquellas personas, mi familia, me quisieran tanto. Pero mi hermano añadió:- Yo creo que si lo decías debía ser porque pensabas que no te queríamos. Mi madre asintió. Y… no supe que decir. Yo siempre lo daba todo por ellos y sí me sentía querida, pero desde chica he sido muy observadora y he ido creando mi forma de pensar. Observaba todos los detalles y todos eran valiosos para mí. Me quedé muda ante esa pregunta. Lo cierto es que aún no sabría contestarla, pero si que me intriga porque la etapa de la niñez la considero muy importante, aunque voy encaminada hacía una respuesta porque el haberlo nombrado en esta conversación me indica que tiene que ver con las relaciones y aquello de lo que hoy os he hablado. Finalmente, deciros que la familia es muy importante, siempre están ahí, a pesar de lo mal que lo pasan viendo espantosamente a una que quieren y que se va a morir, con anorexia. Me pongo en su lugar y aunque no me culpo siento que lo tuvieren que pasar tan mal, pero siempre estuvieron ahí y quiero que disfruten muchísimo de mí, de lo que soy, de la persona en que me he convertido. Ellos son las únicas personas con la que convives tanto tiempo y a las que conoces más que a nadie porque conoces sus puntos débiles y fuertes, porque estás en contacto con sus problemas, porque hablas con ella cada día y te informas un poquito de cómo están. Imagináis que no haya nadie que os pregunte de vez en cuando:-¿qué tal te ha ido el examen?, ¿cómo estás?, te veo mal, ¿salimos a comer?…

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