Archivo mensual: abril 2009

Amor propio, autoestima, aceptación… escribo en días pasajeros

Me quiero, me acepto… me gustan mis imperfecciones. Sí, tal vez hay partes de mi cuerpo que me disgustan, pero me caracterizan, no las cambiaría porque eso me haría infeliz, porque me haría obcecarme con esas zonas, porque me haría querer ser algo que no soy…

Todo en mí es así por algo, mis brazos que quieren abarcarlo todo, mis manos que me permiten pintar, que han rozado manos de mujeres que lloraban por los errores cometidos, que se culpaban, que han tocado el suave tacto de las manos de los niños de vida cruel, o las manos porosas de los ancianos, que han apretado, compadecido, acariciado, comprendido… han palpado las manos de un viejo solitario, las lágrimas de un joven que creyó tenerlo todo…

Mis ojos, marrones, ¿normales? No, es el color del fuego y la tierra, son parte de mi.

Mis caderas, un poquito más un poquito menos… da lo mismo, son parte de mi. Con ellas bailo, juego, me divierto, me siento femenina… Mis piernas que me sostiene, mi vientre cálido… Mi pecho… ¿poco? Se ensancha cuando respiro y se abstrae cuando me asfixio, mi corazón latiendo en mi pecho,… Mi cara, mis mejillas redondas y fresadas, otra cosa que me caracteriza, mis mofletes, y ¿sabéis que? A la gente le gustan. Mi cara diferente a la de millones de personas ¿por qué debería pretender cambiarla?

A veces, hay que mimarse y dejar de atacarse a una misma. Hay una cosa que se dice en los libros de psicología femenina. Normalmente estoy en contra de generalizar en grupos, quiero decir:- los hombres son todos tal o las mujeres son todas cual. Pero es cierto que las mujeres se suelen comparar mucho las unas con las otras (olé la que se sienta a gusto con una misma y no lo haga porque lo vea indiferente). Pero es que es tan sencillo como que nunca vas a disfrutar de ti misma si lo que haces es sacarte defectos y compararte con los demás. No me canso de repetirlo y seguro que todas/os vosotros estáis hartos de escucharlo, pero si todos fuésemos iguales sería todo tan aburrido…

Me quiero, me acepto, me cuido, me mimo, me doy caprichitos porque para eso vivo una vez. No voy a dejar de disfrutar por pretender cambiarme. No voy a dejar de amar, de disfrutar con mis amistades, de disfrutar de una comida, de disfrutar con mis manías, de reírme de mí misma por pretender cambiarme. Yo soy yo, nunca lo he tenido tan claro, y es de esta seguridad que me proporciono yo misma lo que me hace sentir un día u otro más guapa, con más fuerza, más atrevida. Yo soy yo y tú eres tú. Yo tengo virtudes que tal vez tú no tengas y defectos que tal vez tú no tengas, pero mutuamente damos el uno del otro. A mí me gustan zonas de mi cuerpo que a ti tal vez no te gustan mucho del tuyo, pero dejando a parte cómo somos físicamente, hay días en los que yo me siento guapa y tú no o días en los que te veo más guapa que nunca y me alegro por ti aunque yo ese día no me vea muy favorecida. Como podéis ver lo que digo no es nada del otro mundo y creo que lo que he dicho es algo que tú ya has pensado en otros momentos, pero es que hay cosas en las que no hay que pensar más de la cuenta. ¿Qué hago si es así de sencillo? A veces, hay que pararse a pensar en ello, y tal vez, al leerlo te des cuenta de que hoy te quieres un poquito más.

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