Archivo mensual: diciembre 2009

Detalles de la vida

Hoy, en el autobús, un hombre ataviado con ropas pobres y con una sonrisa destartalada, tocaba su acordeón. La gente le miraba como a un loco perturbado, pero yo le sonreía. Toda su música recorría el autobús. Me encanta que haya gente así, que no sienta vergüenza y que nos de un cachito de viveza. A ese hombre realmente le gustaba su música.

Me miraba a los ojos, porque yo le miraba tocar y disfrutar, y le hacía ver lo mucho que me agradaba su música. Los demás pasajeros giraban la cabeza a un lado reprimiendo risillas y obcecados en esa demencia inventada por ellos cuando más que creer que aquel hombre era un loco parecían querer buscar una escusa y motivo de juego para juzgarle.

Pero nunca se dio por aludido y continuo tocando su música, reparando en mí, que no podía dejar de sonreírle, y dedicándome unas palabras y algunos pinitos con su acordeón. Era ucraniano y en su país tocaba su música en un programa de televisión. Aquí no tiene esa oportunidad, pero da clases en un conservatorio y toca en la calle (el objeto de este último no se si se debe a su estrechez económica o por puro placer). Vive en un piso de un barrio de inmigrantes, y se ve que no tiene mucho dinero, pero si algo me ha quedado claro hoy es que ese era un hombre enamorado de su música.

Yo también he desafiado esa ley que prohíbe ser libre o comportarse de forma diferente. He cantado letrillas inventadas en francés mientras iba de vuelta a casa en el autobús. Y os reiréis quizás de tal cosa. Incluso a mí al escribirlo me hace gracia. Pero nunca me han importado los rostros excéntricos y siempre me ha agrado encontrar algunas miradas placenteras y disimuladamente curiosas. El truco está en que reparen en ti y vean que hay espíritus libres en este mundo que ha veces puede llegar a parecer un teatro chino de marionetas, títeres y sombras. Aunque he de aceptar, que cada vez, conozco a más y más gente que merece la pena, pero este hombre, que viene de un país lejano, y que ha vivido una vida, la que le ha tocado vivir, hoy ha tenido un detalle conmigo, me ha dirigido unas palabras, ha habido un contacto entre dos vidas diferentes y, lo más importante, me ha regalado y me ha calentado con su música en medio de este invierno helado. Gracias.

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