Frente a la desesperación

Hay muchas historias tristes y desoladoras en el mundo. A veces tenemos que callar. Una no puede ser la heroína y salvadora universal, pero al menos intentas tratar el tema sin arrogancia alguna, con la humildad de la fortuna no ganada sino concedida.

En mitad de toda vida hay desesperación. Siempre están quienes la alimentan en silencio o quienes piensan que cargarla a sus espaldas en soledad sin involucrar a nadie es meritorio, medalla de fuertes y de valientes. Luego te enteras de que un joven amigo se ha suicidado. La noticia es monstruosamente desesperanzadora. Te embarga un sentimiento de pérdida de esperanza en la vida a la vez que un sentimiento de supervivencia ante la seguridad de aún conservar la propia.

Recuerdo ahora una leyenda india que me leyeron una vez: Un viejo Cherokee estaba hablándole a su nieto sobre la vida.

“Hay una batalla teniendo lugar en mi interior… es una pelea terrible entre dos lobos. Un lobo representa el miedo, la ira, la envidia, la pena, el arrepentimiento, la avaricia, la arrogancia, la culpa, el resentimiento, la inferioridad… El otro lobo es la alegría, la paz, el amor, la esperanza, generosidad y serenidad, la humildad, la benevolencia, la amistad, la verdad y la fe.”

“Esa misma lucha tiene lugar en el interior de toda persona como en tu corazón”

Y el nieto preguntó: “¿Y cual de los dos lobos ganará?”

Y el anciano Cherokee respondió: “Aquel al que alimentes”


El reto en cada individuo es escoger la actitud que no le enferme, le permita relacionarse con los demás, vivir. En mi caso, por ejemplo, siempre fui una persona muy dada a la introspección y gracias a que fomenté mis capacidades sociales fui capaz de evolucionar de un modo estable y equilibrado ambas dimensiones de mi vida. Si nos pertrechamos de optimismo e ilusión, no solo nos beneficiaremos, sino que todos aquellos que nos rodean se dejarán arrastrar por ese ánimo que vistamos. El duelo humano es elegir cada día, lo que equivale a renunciar a aquello que no se elige.

Regresando al tabú que rodea al suicidio lo más aterrador de todo resulta el silencio, la absoluta necedad e ignorancia ante el estado de este compañero que jamás aparentó tener ningún problema, y que si tenía ansiedad, depresión o adicciones, estos tres elementos motivadores de conductas suicidas, pensamos que era en magnitud proporcional a las nuestras ante las desalentadoras perspectivas laborales como existenciales con las que cada cual lidia.

Siempre hay una salida, es lo que hay que tener en cuenta ante los momentos de mayor debilidad. La vida es lo más valioso que tenemos, un regalo que no podemos comprar y hay que emplear cada segundo de ese reloj que grabado en nuestras nucas no vemos en realizar el proyecto personal que hemos escogido renunciando, como dije, a otros muchos proyectos porque la sabiduría reside en saber y ser capaces de elegir, y entonces emplear nuestra energía en descubrir hacia donde nos conduce dicha elección y sus subsiguientes, qué podemos aprender, conocer, ofrecer…

La semana pasada predominaron los días grises que lejos de entristecerme me relajaron. Las hojas del limonero se agitaban y estremecían, y unas casas más allá sonaba el tintineo de un móvil de cascabeles. La vorágine de nubes -pensaba- es más empática que la claridad de los días despejados de sol. Porque estamos siempre en mitad de la confusión. Porque caminamos siempre entre la niebla. Nunca hay tanta verdad como para ser azules. El haz de luz puede cavar sendas entre la niebla, la ventisca puede despejar la nebulosa, son las formas en que nuestros actos y nuestro temperamento transforman a ciertas personas y situaciones en guías. Pero siempre vagamos errantes a la espera de aferrarnos a alguna deliciosa determinación de duración indefinida, quizá días, meses, años… Si sigo escribiendo quizá sea alentada por la posibilidad de que mis palabras sean haz de luz para los otros como lo fueran para mí un día.

3 Respuestas a Frente a la desesperación
  1. Osi Responder

    Tú eres luz para mí!

    • sandraalonso Responder

      ¡Osi! Qué limpias y sencillas tus palabras que son tan cálidas. Lo último que sé de cómo vas es que te esforzabas en levantarte de una recaída. ¿Cómo vas? Sé que el camino es duro, desesperante y difícil, pero nunca te rindas contigo misma, no tienes nada que perder, pero sí mucho que ganar, muchas oportunidades ahí fuera, en el mundo, para descubrirlas.

      La combustión la generáis vosotros porque mi mente nunca os pierde, en el momento en que escribo una entrada tú y las otras mentes, las otras personas que me leéis, siempre estáis en mi pensamiento, siempre estoy intentando trazar puentes con vosotros, intentando despejar la niebla en el camino, llamaros con mi voz desde el otro lado del muro que hay que escalar con el deseo y la conciencia de saber que hemos anulado lo futuro, transformado el presente bajo el instrumento del miedo.

      Pero se puede rectificar, hay oportunidad para ello, y todo es un aprendizaje, pero como en todo aprendizaje nadie dijo que fuera a ser fácil. ¡Mucho ánimo y besos, preciosa!

  2. Osi Responder

    Sandra, gracias por escribirme. Estoy más fuerte, más entera, más estable. Reconozco a la personita que habita en mí, lo cual ya es bastante. Desde luego que tus puentes son férreos. Un lugar al que asirme y una luz poderosa. La niebla deja paso al día despejado. Me encanta leerte, es fantástico. Ojalá no te pierda la pista. Un abrazo!

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