Reencuentros

Hoy has vuelto a aparecer
Te he encontrado en un reflejo
Y tengo tu mirada clavada en mi memoria… Curioso que tus ojos sean los mios.
Tus palabras me atraviesan como flechas, flechas muy afiladas…
Aquí no hay sitio para ti, imagino que te habrás dado cuenta cuando te he dado la espalda, pero te aferras a la debilidad y a los momentos juntas.
Tu voz dulce ya no me persuade como antes… Soy capaz de hacer todo lo que me prohibias.
No insistas más, tengo controladas todas las formas en las que puedes acceder a mi.
Mis disculpas, pero quiero ser yo sin ti.

Cuando la cabeza es tu peor enemiga

Tengo dos amigas muy, muy íntimas, de esas que lo saben todo de ti y te ayudan a tomar decisiones.

La primera es muy blanca de piel, casi tanto que parece que estés mirando a una luz angelical. Cuando la miras te aporta tranquilidad, aunque tiene una parte misteriosa que no me deja confiar del todo en ella y siempre me he acabado decantando por hacerle caso a la otra. La gente me dice que tengo que seguir su ejemplo.

Mi otra amiga nunca tiene un aspecto definido y es un poco vergonzosa… es como si fuese una sombra. Tiene una voz dulce y siempre consigue lo que quiere, es muy persuasiva, me hace ver las cosas como ella quiere, y, aunque yo se que tengo que tener mi propio criterio, siempre me convence. Ella es el tipo de amiga con el que mis padres no quieren que me junte.

Últimamente salgo más con la primera amiga, ahora ya confío en ella. Mi otra amiga se ha ido desvaneciendo, aunque a veces me llegan sus mensajes, pero como se ha portado mal conmigo yo no le contesto.

Ellas no tienen nombre.

Ellas son yo.

Querida amiga, es hora de decir adiós.

Demasiado tiempo reprimiéndome.

Demasiado tiempo bajo tu control.

Date cuenta de que ya no te quiero conmigo, que yo soy un cuerpo y tu estás dentro de mi, de mi mente, y yo decido, por lo tanto, vete. Llévate contigo todos tus estereotipos, tus miedos, tus locuras, tus mentiras.Llévate también los buenos momentos, los momentos de sentirme orgullosa por vencerte, los momentos en los que conseguí que te pusieras de mi parte, los momentos de compresión, y nuestros momentos a solas. ¿Los recuerdas? Tú, yo, y la oscuridad, hablando hasta las tantas, intentando entender por qué nuestros caminos se cruzaron.

Las cosas que me arrebataste están volviendo a mi. Porque son parte de mi, porque son yo. Y tú no eres yo, tú ya no eres nada, y a la vez, lo fuiste todo. Quizás yo no me haya querido, que todavía esté intentando hacerlo, pero quererme a mi misma no significa quererte a ti.

Porque a ti hace mucho tiempo que ya no te quiero. Y tú, tú nunca me has querido.

 

Sandra

 

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