Mi historia

Me llamo Sandra, tengo 18 años y llevo en ABB desde octubre de 2013, cuando me diagnosticaron un TCA de anorexia restringiva. No me lo creía. “¿Cómo podía ser que haya chicas más altas y delgadas que yo y no estén aquí?” me preguntaba; Después de unos meses en tratamiento lo comprendí, comprendí que no solo es estar delgada, que hay obsesión, que hay distorsión, mucho sufrimiento y poca conformidad.
Pero antes de entrar al centro hubo mucho más.
Hubo dietas que acabaron en una restricción vegetariana monumental, deporte que acabó siendo hiperactividad, la devoción por querer cuidarme y contolar todo lo que comía terminó siendo una obsesión y, el querer bajar ese “par de kilitos” para verme mejor, terminó siendo un no parar, un nunca estar agusto y un siempre querer bajar más.
Detrás de esto puede haber muchos factores: querer gustar a los demás, una adolescencia solitaria, la forma de ser de cada uno y su autoestima y según lo mucho que le afecten las opiniones ajenas.
¿Por qué lo hice?
No hay una sola razón, sino varias, las que desencadenaron esto. La seguridad de poder aferrarme al físico cuando creía que el interior me fallaba.
¿Por qué continué haciéndolo cuando entré al centro?
Tardé un par de meses en volver a incorporar la mayoría de cosas a mi dieta alimentaria y un par de muchos meses más en volver a comerla.
A mi, que me dijesen que hiciese esto, y no hiciera lo otro no me servía. En ese entonces solo eramos cuatro chicas en el grupo y las cuatro habiamos empezado esos meses. ¿Cómo saber que había salida si no la podía ver, si nadie que hubiese pasado eso me la mostraba?
Yo nunca acepté ayuda de nadie, pensaba que eso era perder.
El primer día que fuí a terapia grupal me daba vergüenza que me pudieran juzgar por mi aspecto y aún cuando entra alguien nuevo tengo ese miedo, aunque ellos no me digan lo que piensan, y quizás ni lo piensen, yo les atribuyo mis prejuicios, como si me metiera en su mente y les manipulara para que pensaran lo que yo quería (que en verdad es lo que no quería)
A día de hoy soy consciente de muchas cosas, aunque me cueste aplicarlas, pero la más importante es que yo voy por encima de todo y que nada ni nadie me debe hacer caer, porque esta vida es mia.
(entra música épica)
¡Yo soy mi vida, y mi vida es yo!
(sale música épica)

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