CAMINANTE NO HAY CAMINO…

…SE HACE CAMINO AL ANDAR.

Esta frase de Antonio Machado me acompaña cada día desde que me dieron el alta en ABB, ahora hace ya 5 meses. Pienso que cada día es un paso más hacia mí misma y mi libertad; un paso más para conocerme y aceptarme; y sobre todo para valorarme y estimarme. Nunca dar por sentado que todo está ya hecho, sino buscar aquello que me produce satisfacción y, a ser posible, junto a quienes me valoran y estiman tal y como soy, pienso y siento. Paso a paso descubro aspectos nuevos que desconocía de mí misma y de lo que necesito para sentirme bien física, mental y emocionalmente. Intento ayudar  cuando puedo y como puedo, del mismo modo que en su momento algun@s hicieron por mí, porque compartir me hace más feliz y otorga un sentido a mi existir. 

Sin embargo, como os digo, intento ir poco a poco porque cualquier paso en falso podría hacerme recaer; no significa que deba ser así, pero por si acaso una debe estar alerta y saber cuándo echar mano de las herramientas que ha ido aprendiendo durante los años de terapia. De todas formas si algo tengo claro ahora es que debo confiar en mí misma y no tener miedo a vivir y experimentar a pesar de los riesgos que eso pueda conllevar, ya que la única manera de aprender es esa, confiando y arriesgando. Y por supuesto, sabiendo cuándo es necesario pedir ayuda y reconocer que algo es difícil, te cuesta o incluso, eres incapaz de hacer sola.

Soy consciente de que, como todo en la vida, encontraré obstáculos en este camino. Dificultades que me afectarán a mí, a mi familia, a toda la sociedad incluso, y que seguramente yo no podré cambiar; sin embargo, lo que sí podré modificar es mi reacción ante ellas, y mi manera de resolverlas. Se trata de cambiar la mirada, de no ver siempre el vaso medio vacío; de aislar los aspectos negativos en lugar de convertirlos en el centro y núcleo de tu pensamiento y hasta de tu propia vida. Sé que suena naïf e incluso algun@s pensaréis que es muy fácil decirlo pero que la realidad es otra; ¡y tenéis toda la razón del mundo! Es más fácil decirlo que hacerlo, pero no más difícil hacer esto que otra cosa, y puestos a optar y escoger, YO ESCOJO SER POSITIVA y enfocar mi energía y esfuerzo en ponerme las cosas fáciles e intentar sonreír todo lo que pueda. Y por qué no, hacer esto acompañada de personas que piensan como yo y que me ayudan en mi camino. Durante estos años he tenido que decir NO, e incluso alejar de mi lado a personas a quienes admiraba apasionadamente pero que no me valoraban como yo a ellos. Se acabó ser complaciente y aceptar no ser considerada ni apreciada; es hora de cuidar incluso las compañías con las que quiero estar y en el caso de no tener más remedio que relacionarme con alguna persona non grata (que las hay), en ese caso confiar en que se puede ser profesional y asertivo al mismo tiempo.

Quiero que sepáis que OS QUIERO y OS VALORO. Como dice un gran amigo mío: “Cuidaos por l@s dos” y antes de tomar una opción que os haga daño y os lastime, recordad que podéis acudid a alguien que os escuche y os ayude porque…

¡¡¡¡NO ESTÁIS SOL@S!!!!

 

Hasta la próxima!!! =D

Sue.

 

 

Respirando tranquilidad

Hola a tod@s,

ya sé que para much@s de vosotr@s puedo parecer demasiado positiva, e incluso a veces, llegar a alejarme de la cruda realidad; sin embargo, me gustaría sentirme cerca de vosotr@s y ayudaros en todo lo posible.

Lo que sí es cierto, es que para mi recuperación está siendo esencial alejar pensamientos negativos y centrarme en las cosas que me producen felicidad, supongo que es por eso que continuamente hago referencia a cosas bonitas y hermosas alejándome de los malos momentos que pueda tener. De todas maneras, eso no significa que no estén, ya lo sabéis! Como todo el mundo, hay días buenos y otros no tanto…la vida!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Por eso, continuando con mi tónica, supongo, jejejejeje, quería hablaros de mi último descubrimiento; no es nada del otro mundo pero me ayuda a relativizar, relajarme y pensar las cosas con calma, y así no dejarme llevar por la impulsividad, la ansiedad y las acciones/pensamientos obsesivos. Ese descubrimiento no es más que la respiración!!!!!!!!! Seguro que estaréis riendo, o pensando “vaya chorrada” , yo también lo pensaba al principio, pero os aseguro que me está funcionando bastante bien y la sensación de paz esta semana ha sido extraordinaria. Quería transmitiros esta sensación y quien sabe…, quizás a alguien más le ayuda no?????

Que paséis una buena semana!!!!!!!!!!!!!!

Sue

Un trocito de mí misma.

Me gustaría compartir con vosotr@s algo muy valioso: mi testimonio, mi experiencia vivida en torno a mi TCA. No sabía si hacerlo, pero creo que es importante que tod@s nos apoyemos en esto.

No sé muy bien por qué, pero cuando intento visualizar y recordar cómo era yo antes de entrar en el centro ABB, no lo consigo. Es como si una niebla espesa nublara esas imágenes y recuerdos; como si una parte de mí la hubiera borrado y desechado por completo. Sin embargo, si me esfuerzo un poco puedo sentir el dolor que viví durante muchos meses. La pena que ocupaba todo mi ser y mi existencia; la amargura de los días eternos que no acababan nunca; en mi soledad, caminando como un zombie por una vida que al final deseaba que terminara. No quería seguir así; no veía salida a nada. Tenía miedo. No encontraba sentido a nada ni a nadie. Aún no sé cómo llegué hasta ahí, la verdad, lo único que recuerdo es que un día me caí en ese profundo pozo y aunque al principio intenté salir por mis propios medios, al final tuve que pedir ayuda.

La comida…, que dura lucha. Esos momentos de agonía delante del plato. Tantas mentiras. Tantos actos irracionales y sin sentido. Siempre huyendo, escondiéndome; actuando como si nada importara más que empeñarme en no comer, o en hacerlo a escondidas y de manera exagerada. Discutiendo siempre; de mal humor; sin ganas de estar con las personas a las cuales amaba con locura. Fueron meses encerrada en una prisión que yo misma había creado. Una pena máxima, un castigo impuesto por mí misma sin merecerlo. ¿Tan poco me quería? Y sin embargo, hubiera hecho cualquier cosa por l@s demás. Esa necesidad enfermiza de buscar la aprobación y la valoración del otro. La obsesión de la perfección en todos los aspectos de mi vida que me atrapaba en la frustración y la miseria emocional. Me sentía desgraciada aun teniéndolo todo. Pero yo no lo veía; no lo quería ver. En fin…, un completo desastre. Pero, ¿sabéis qué era lo peor de todo?, pues que verme cómo perdía peso lo recompensaba todo; hasta el día que ni eso fue suficiente, claro!!!; entonces ni siquiera me calmaba. A todos mis problemas, ahora se le sumaba el miedo (uno más) a subir de peso. Sin embargo, gracias a ese miedo y a la ayuda de una gran amiga, que pasó por mi misma situación, me armé de valor para presentarme un día en el centro ABB. Desde aquel día que entré por esa puerta y conocí a mis compañer@s, mi vida cambió. Me propuse curarme, quería hacerlo y aunque hubieron muchos momentos de dudas, enfados, pensamientos negativos; épocas en las que no entendía nada y quería marcharme porque creía que yo no estaba tan mal como para seguir ahí, una parte importante de mí se negaba a rendirse. Afortunadamente me atreví a seguir adelante, reconocer mis miedos, aceptarlos y poco a poco ir superándolos. Cuántos trenes perdidos…, pero ése no. Ese tren lo cogí y recorrí un largo camino hasta llegar a la estación donde me encuentro ahora. Y sabéis qué?…Pues ha valido y vale mucho la pena!!!!!!!!!!!

Jamás me había sentido tan orgullosa de mí misma como lo estuve entonces. Creo que fue la primera vez en mi vida, o por lo menos la primera desde hacía mucho tiempo, que hacía algo por mí y para mí. Fue un trayecto maravilloso que entonces contemplé y del que pude reconocer turbulencias y tormentas pero también fantásticos amaneceres y hermosas puestas de sol. El tren de mi vida.

Ahora estoy emocionada y dispuesta a seguir el rumbo que he escogido y que me ha traído hasta donde me encuentro ahora mismo. No tengo miedo. Quiero arriesgarme a vivir e intentar ser lo más feliz que pueda porque al igual que tod@s vosotr@s, me lo merezco. Sin objetivos a largo plazo, sin expectativas imposibles. No sé qué pasará mañana, no me importa, no me voy a agobiar por eso; tan solo pienso en el ahora, y es estupendo, como tod@s vosotr@s.

Es cierto que los días no son siempre maravillosos, o no tanto como lo quisiéramos, pero en general, de lo que sí estoy segura porque lo estoy comprobando es que el TCA no me hacía feliz en absoluto; al contrario, era una agonía. Todo lo “malo” que pueda ir ocurriéndome ahora nada tiene que ver con lo que pasé durante aquellos oscuros años. Ojalá tod@s los que estéis leyendo estas frases sintáis ni que fuera un ápice de ilusión por comprobar cuán maravillosa puede ser la vida, porque de verdad, VALE LA PENA!!!

Los fantasmas del pasado.

Hace semanas que no os escribo y sé que no tengo excusa pero, si sirve de algo, han sucedido tantas cosas en mi vida que me he encontrado desbordada.

Siempre he creído ser una persona positiva que intenta ver el lado bueno de las cosas, pero cuando no lo encuentro me vuelvo “loca” y me crea tal angustia que no sé qué hacer ni dónde meterme. Bueno…claro que lo sé, pero en esos momentos, donde siento que todo en lo que creo se me desmonta, no encuentro salida alguna y me bloqueo.

Hace unos meses, empecé a experimentar unos cambios importantes en mi vida y al principio parecía que todo iba genial; sin embargo, últimamente se me ha hecho cuesta arriba y he empezado a notar que mi TCA quería resurgir de nuevo. Imaginad mi preocupación, después de tanto tiempo, cuando pensaba que ya había desaparecido completamente… No os negaré que estuve a punto de caer en lo mismo de siempre porque a pesar de tener un millón de herramientas para hacer frente a los problemas de mi vida, un@ no es perfect@ y siempre se tiene miedo a lo desconocido y a lo que no puede controlar, verdad???

Afortunadamente, no me escondí tras el trastorno y le confesé a mi madre lo que me ocurría porque en el fondo creo que es normal y que durante toda mi vida, en momentos similares, tendré que tener cuidado. Me ayuda pensar que soy persona y que como tal, cometo y cometeré errores; pero eso, lejos de ser una debilidad, es una oportunidad de seguir conociéndome y aprendiendo. Seguro que much@s estaréis pensando que soy un poco naíf y que eso es muy fácil decirlo…; es posible, pero me gusta creer que lo que me está pasando y todo lo que experimento en mi vida tiene un fin bueno, y que tan solo debo estar preparada para recibirlo.

A pesar de todo, es cierto que estas últimas semanas, hasta que decidí reconocer lo que me sucedía, lo he pasado horriblemente mal. Tenía la sensación de que los fantasmas del pasado volvían a llamar a mi puerta, y sólo quería esconderme. Que rabia da cuando un@ cree que ya ha superado ciertas cosas pero luego descubre que no es del todo cierto; o por lo menos, así es como lo ve!!!

Ahora que todo ha vuelto a calmarse un poco, veo las cosas desde otra perspectiva e intento disfrutar de las pequeñas cosas del día a día sin angustiarme; no siempre lo consigo porque aún hay algo dentro de mí que no me permite estar del todo tranquila conmigo misma; espero descubrir pronto qué es lo que me crea tal ansiedad!!!!!!!!!! Mientras tanto, intentaré tomármelo con la mayor calma y alegría posible!!!!!!!!!!!

P.D.: Esto de desaparecer tanto tiempo porque no estaba en mi mejor momento se ha acabado. Teneros a vosotr@s es fenomenal y quiero compartir las cosas buenas y malas, al fin y al cabo, esa es la “gracia” de la vida, no??????????????


 

 

 

 

 

 

Afirmaciones positivas

Un día descubrí que la mayoría de mensajes que me enviaba a mí misma eran negativos: “No aprobaré”, “Me equivocaré”, “Seguro que NO le gusto”, etc. Empecé a fijarme detalladamente y descubrí que esos mensajes condicionaban realmente mi aquí y ahora. Yo misma estaba dirijiéndome hacia el error, el fallo, el fracaso, la tristeza, el miedo…

Un día leí algo acerca de las afirmaciones positivas y como estas puedan cambiar absolutamente nuestra realidad objetiva. Al principio pensé que no sería más que otra farsa de esas que intentan “vendernos” en época de crisis existencial o pérdida de sentido. Sin embargo, me propuse probarlo y descubrí que era cierto; realmente funcionó!!!

No es que sea una especie de milagro ni mucho menos, simplemente es una manera de “autoapoyarte” y “autofelicitarte”. Desde aquel instante, mi recuperación fue mucho más rápida y aún hoy no dejo de repetirme a mí misma lo feliz que soy, lo bien que me encuentro y lo mucho que me quiero tal y como soy.

Por eso, he pensado que me gustaría compartir con vosotr@s aquello que tanto me ayudó a mí; sólo espero que os sirva de la misma manera y que pronto podáis apreciar la belleza que hay en cada un@ de vosotr@s.

Para aceptarnos tal cual somos

“Me acepto completamente aquí y ahora”

“Me quiero totalmente tal y como soy”

“Acepto todos mis sentimientos como parte de mí mism@”

“Sienta lo que sienta, soy hermos@ y dign@ de ser amad@”

“Estoy dispuest@ a experimentar todos mis sentimientos”

“Es bueno que exprese mis sentimientos. Me permito expresar mis sentimientos”

“Cuando expreso mis sentimientos, me amo”

Las afirmaciones positivas podemos hacerlas en silencio, en voz  alta, escribiéndolas o incluso, cantándolas o recitándolas!!! Sólo diez minutos diarios haciendo afirmaciones positivas pueden compensar años de viejos y negativos hábitos mentales, creedme. Cuanta mayor frecuencia rememore tu conciencia de lo que te dices a ti mismo y cuanto más positivas y expansivas sean las palabras y conceptos que elijas, más positiva será la realidad que crees.

Haced siempre las afirmaciones en “presente”, no en futuro; es importante crearlas como si ya existieran. En lugar de decir “conseguiré un empleo maravilloso”, decid: “tengo un empleo nuevo maravilloso”. Esto supone reconocer que todo se crea primero en el plano mental, antes que pueda manifestarse como una realidad objetiva.
Afirmad lo que SI deseáis, no lo que NO queréis. En lugar de decir “no volveré a quedarme dormid@”, decid “me levanto con tiempo y llen@ de energía todas las mañanas”.

En general, cuanto más breves y sencillas sean las afirmaciones, más eficaces os resultarán. Recordad que una afirmación es una expresión clara que contiene un fuerte sentimiento; por ello, cuanto más sentimiento tenga, más intensamente se grabará en vuestra mente.

Un fuerte abrazo a tod@s,

Sue

¿Dónde acaban los sueños?

¿Dónde acaban los sueños?

 

Nadie sabe dónde acaban los sueños (Luis Gracia Montero), por eso yo no paro de soñar con una vida plena y feliz; una vida que me merezco, ¿por qué no decirlo?, puesto que la deseo con todas mis fuerzas y me levanto cada día recorriendo cada instante que me invade y cada emoción que me llena.

Hace unos años no podía decir lo mismo, la verdad; tan sólo deseaba que pasaran las horas, los días, los meses…, y que fuera rápido, así sufría menos. Me había negado la oportunidad de vivir y sentirme una persona completa. Recuerdo aquel tiempo como espantoso y doloroso; un tiempo que no me gustaría que se repitiera por nada del mundo. No cambiaría lo que ahora siento por tener una talla menos o una cifra menor en la báscula. La felicidad del ser no puede ser medida y mucho menos limitada a eso, ¿no creéis? De todas maneras, como enferma que he sido de un TCA no pretendo, con estas palabras, juzgar a nadie ni hacer que os sintáis mal por ello. Todo lo contrario, lo único que deseo con todas mis fuerzas es transmitiros las ganas de ser felices y de sentiros merecedores de ello.

Dejaros llevar por la ilusión de vivir la vida. Esta puede no ser siempre de “color de rosa” pero tampoco tiene por qué serlo de color negro. Hay muchos matices y cada uno de ellos esconde un mensaje y una función. Todo lo que nos rodea, ya sea bueno o malo, está ahí por algún motivo. De ello aprendemos, nos construimos…, nos hacemos, y es maravilloso cuando poco a poco descubres quién eres.

Permitiros soñar, no está prohibido. En nuestra infancia lo hacemos constantemente y es una pena que de golpe, un día, perdamos esa virtud. Ser soñador no es incompatible con ser realista; es tan sólo una manera de despertar nuestras ilusiones y ganas de saborear todo lo que la vida puede ofrecernos. Os merecéis todo eso y más, yo lo veo en vosotr@s aunque no os tenga delante. Me encantaría que ahora os mirarais a los ojos y quisierais verlo, ¿quién sabe? ¿puede que os encante lo que véis, no?, pues la belleza está en los ojos de quien la mira, no lo olvidéis.

Muchas veces nos empeñamos en huir de nuestro propio yo sin darnos cuenta de que es algo que nos acompañará siempre.

¿Amor o Dependencia?

¿Amor o Dependencia?

Hace unos meses decidí que la relación con mi pareja debía terminar. Sin duda, ha sido la decisión más difícil que he tomado en mucho tiempo, más aún que ingresar en el centro de TCA.

Llevábamos juntos cerca de cinco años y lo quería con locura (de hecho, aún lo sigo haciendo) pero su profesión y mis estudios hicieron que nuestros caminos se fueran distanciando cada vez más. Cada año nos veíamos menos, pero aún así cada vez que estábamos juntos era maravilloso. Seguro que la mayoría de vosotr@s no entiende pues, por que lo dejamos.

Desde hacía meses sentía una opresión muy fuerte en el pecho; en el fondo sabía que algo no funcionaba bien y que los días que compartíamos no compensaban en absoluto el vacío que sentía el resto del tiempo. Intentaba ser fuerte y no pensar en ello para no sentir dolor, pero un día, como era de esperar, abrí la “caja de Pandora” y salieron todas mis preocupaciones y miedos al respecto.  Decidí que debía hacerles frente y me trasladé a París, donde él residía, y ambos creímos oportuno “bailar nuestro último tango” allí.

Pasé unas semanas horrorosas, no podía dejar de llorar y preguntarme si quizás no me había precipitado porque él era lo que más quería en este mundo; más que a mí misma y sentía una enorme adoración hacia él. Sin embargo, tal fue mi sorpresa, que después de esa parte de mi duelo comprendí que ahí estaba el problema. Por supuesto que le quería pero durante prácticamente toda mi vida, desde que tengo uso de razón, he pretendido y me he esforzado al máximo por ser la hija, compañera, amiga y novia perfecta. Jamás he hecho caso de mis verdaderos sentimientos ni de lo que yo quería en cada momento, eso no era importante.

Me daba miedo dejar mi relación y no volver a encontrar a nadie como él. Eso pensaba yo, pero la verdad es que mi autoestima y mi valoración las había construido entorno a mi pareja. Si él estaba conmigo, ¿yo no debía de ser tan fea, ni tan inútil, no? Aunque es esa quizás la parte más dolorosa de mi ruptura, he aprendido que las relaciones son muy importantes para los seres humanos y estas deben ser sanas. Yo había construido una imagen de mí misma “falsa” apoyada en una persona a quien yo, más que amar, adoraba y casi idolatraba, permitiéndole hacer lo que quisiera sin tener en cuenta lo que yo realmente necesitaba.

Observé que en general esta había sido mi conducta con todo el mundo. Siempre necesitada de la aprobación de l@s demás y del “visto bueno” de ell@s. Y sé que no va a ser algo sencillo de cambiar pero por algo se empieza, no?

Lo que me gustaría transmitir es el hecho de que no necesitamos que los demás nos digan cómo somos, ni lo que debemos o no hacer. Lo importante es que cada un@ de nosotr@s nos valoremos y estimemos tal y como somos. No me cansaré de mandar este mensaje porque es una tarea difícil teniendo en cuenta la sociedad en la que estamos inmers@s y en la que debemos aprender a vivir buscando siempre nuestra propia felicidad.

Permitiros complaceros a vosotr@s mism@s, escucharos, mimaros, aceptaros…, quereros mucho. Después de eso nuestras relaciones con los demás mejorarán porque nunca olvidaremos quiénes somos, cómo somos, y qué tipo de relación queremos construir con ell@s.

 

 

 

Si miro al espejo…

Si miro al espejo… veo a una mujer que afronta sus problemas sin miedo a equivocarse y siendo consecuente con sus acciones.

Si miro al espejo… observo como va desapareciendo esa obsesión por fijarme tan solo en las cosas malas.

Si miro al espejo… me doy cuenta de la belleza que hay dentro de mí.

Si miro al espejo… me siento feliz de buscar mi camino, siempre dirigido hacia lo que mi voz interior me susurra y no a lo que otr@s me “gritan a voces”.

 

Reconozco que hay días difíciles y que no siempre todo es lo maravilloso que me gustaría que fuera. Aún hay momentos en los que me siento sola y eso me asusta. Pero por otro lado pienso, ¿a qué le temes? Porque no es cierto que esté sola, lo que ocurre es que hasta ahora siempre he estado cerca de alguien para sentirme protegida, segura y valorada. Sin embargo, gracias a estos dos años, he descubierto que era una protección, una seguridad y una valoración “falsas”. Me refiero a que no estaba en peligro, ni tenía por qué sentirme insegura y mucho menos, valorarme a mí misma por lo que l@s demás opinaran de mí.

Afortunadamente, hoy me siento muy feliz de haber sido valiente y dejar eso atrás. Arriesgarme a vivir mi propia vida tal y como yo la sueño e imagino; y sobre todo, a vivirla sabiendo que habrán momentos dolorosos y duros, pero sin olvidar que también los habrá increíblemente estupendos. ¿Qué sería de la vida sin esta emoción? ¿No creéis que sería muy sosa?

Las experiencias malas nos ayudan a reconocer y valorar las que son buenas.

Las nubes sólo duran un momento, y el Sol es para toda la vida

Antes de hablaros de mi experiencia con la enfermedad, quisiera explicaros algunas cosas. Desde los 10 años me he dedicado a la danza y toda mi vida ha girado en torno a ella. Al principio era maravilloso porque bailar me proporcionaba una felicidad pura y sencilla. Sin embargo, a medida que fui dedicándome profesionalmente, las cosas se me complicaron; se me exigía perfección, mucho control y, desgraciadamente, perder peso. Es curioso como al principio, y me estoy refiriendo a cuando tenía 13 años, no dejé que nada de esto me influyera. Yo era consciente de que mi físico no agradaba a la mayoría de profesores que tenía pero luchaba por demostrarles que el arte y la danza no se basaban en un cuerpo, en este caso extremadamente delgado. Conseguí autoconvencerme de todo esto y siempre me negaba a claudicar ante tal aberración, pero ahora sé que después de tantos años de lucha, ese rechazo por parte de la mayoría de personas vinculadas a la danza con las que me relacioné, me afectó y mucho.

Hace tres años decidí dejar de bailar porque sufría demasiado y mi amor por este arte no compensaba los malos ratos que tenía que soportar diariamente. Fue entonces cuando empezó mi verdadero problema con la comida. Gracias a la terapia me he dado cuenta de que mi relación con ella ya fallaba desde hacía mucho tiempo pero no hasta el punto de convertirse en una enfermedad tan grave como la anorexia. De repente sentí mucho miedo, no sabía qué hacer puesto que toda mi vida la había dedicado al baile. Me sentí sola, perdedora, incapaz de hacer nada más que quedarme en casa completamente bloqueada y paralizada. Reprochándome cada día el no haber sido lo suficientemente fuerte como para seguir con mi profesión. De repente, comencé a hacer dieta; tenía la sensación que volver a sentirme que controlaba algo, aunque solo fuera lo que comía, me hacía más capaz. Ese control se convirtió en obsesión hasta el punto de no permitirme comer apenas nada; no quería relacionarme con mis amigos por miedo a tener que comer delante de ellos. Mentía constantemente a la gente que me quería y lo peor de todo es que desde que me levantaba hasta que me iba a la cama no podía dejar de pensar en otra cosa que no fuera la comida y mi enfermiza relación con ella. Me sentía desgraciada, pero una parte de mí creía haber conseguido lo que siempre me habían exigido, estar demasiado delgada. Creía que era feliz por ello, pero os aseguro que no lo era en absoluto. Estaba dejando de vivir de una manera lenta y agonizante. Me castigaba a mí misma con aspectos superficiales de la vida en lugar de afrontar mis miedos y dificultades. Afortunadamente, una gran amiga que pasó por lo mismo que yo años atrás, me hizo darme cuenta de dónde estaba metida y me animó a salir de ese oscuro pozo. Hablé con mis padres, a quienes tenía totalmente engañados, y juntos decidimos plantarle cara a mi enfermedad.

Me gustaría transmitiros todo mi apoyo para quienes os encontráis en una situación parecida. Os aseguro que la fuerza necesaria para dejar a un lado cualquier TCA está dentro de cada uno y cada una. Pensad que cualquier experiencia negativa nos ayuda para reconocer aquellas que son positivas y que de igual modo, nuestra enfermedad nos ayudará a conocernos y a construirnos una nueva vida encaminada hacia donde nosotros y nosotras queramos. Habrá días malos pero también buenos, nos costará cambiar algunas cosas pero otras se irán colocando en su sitio; nos encontraremos con obstáculos pero eso nos permitirá superarnos diariamente. Cuando penséis que habéis retrocedido en vuestra recuperación no os desaniméis porque no es cierto; ningún camino es llano y en cualquier aspecto de nuestra vida nos encontraremos con situaciones semejantes.

Por último, me gustaría premiarme a mí misma porque me siento orgullosa de lo que he conseguido y creo que todos y todas deberíais hacer lo mismo. Tomad un minuto al día para recordaros lo hermosos y hermosas que sois y lo valientes que sois por hacer frente a un TCA, porque si podéis hacerlo con cualquier otra persona, ¿por qué no con vosotros mismos?

 Scroll hacia arriba