Archivo mensual: septiembre 2014

¡Resistirse al cambio!

Hace ya un tiempo que le doy vueltas al tema este de resistirse al cambio y deshacerse del trastorno de la alimentación, y es que si giro la cabeza y de reojo miro atrás, me doy cuenta que tengo compañeras con las que coincidí al programa de Hospital de Día (primeras fases del tratamiento), ya hace más de un año, y siguen en ese programa, “acomodadas” y sin poder avanzar.

Eso me entristece, porque confío en las personas y veo toda su potencialidad, sus grandes habilidades, sus ganas de salir de esto y la gran vida que les espera fuera… pero veo que se han quedado inmóviles ahí, en ese punto donde no tiran ni hacia adelante ni hacia detrás.

Me planteo realmente, cuales son los motivos que les privan a dar un paso más y me doy cuenta que están sacando sus mecanismos de defensa ante aquello que tanto miedo le tienen… aquello que tanto les duele por dentro.

Básicamente, los mecanismos de defensa son aquellas barreras que el ‘yo’ construye de maneras diversas para rechazar y oponerse a ciertos impulsos inconscientes, ya que la irrupción en la consciencia no es tolerable para el individuo, y eso genera un alto grado de angustia. Es decir, a la persona le sale de forma automatizada e inconsciente, su cuerpo se defiende, aunque la persona quiera con todas sus fuerzas avanzar.

Pienso entonces, cuál sería la forma de poder echar una mano a estas personas para que pudieran desbloquearse, para que su alma tuviera la suficiente valentía para hacer frente a esas dificultades e ir avanzando poco a poco.

Realmente, no tengo la solución mágica, y de hecho, mi forma y ética me dicen que lo más coherente es ir trabajando junto a la persona, para que ella haga su proceso y cuando sea su momento, cuando su cuerpo y corazón lo pidan, se producirá un cambio que les permitirá romper esas barreras. Es un proceso largo donde el terapeuta tiene que ser muy constante y perseverante, un punto de apoyo y confianza extraordinarios para que la persona poco a poco vaya cogiendo seguridad, confianza y su interior vaya reaccionando a estos estímulos.

Lo que sí que me gustaría transmitir a todas estas personas que quiero, a estas compañeras que se merecen lo mejor del mundo (salir del TCA) y a todas a esas personas que se encuentren “acomodadas” en alguna de estas fases que ahora os comentaré, es que es un proceso normal por el que pasamos o hemos pasado todas las personas con un TCA y que la puerta mágica esta que tanto anhelamos día a día, está aquí… esta es la salida, pasar por estas fases y volar libres como un pajarito!

Por mi experiencia personal, podría decir que hay unas 6 fases por las que la persona en tratamiento pasa y os invito a reflexionar sobre ellas y ver si os encontráis en alguna de estas (o vuestro familiar, amigo, etc…) y buscar entre nuestras habilidades personales para poder provocar un cambio y que la persona pueda ir saltando etapas, hasta la final… la número 6, que es cuando el TCA finalmente, quedará controlado por nosotros/as y no al revés.

Fase1: En esta fase hay una negación total de la problemática, es decir, la persona solo puede pensar obsesivamente en el trastorno de la alimentación, está enganchada por completo al síntoma y lo ve como solución, viendo las satisfacciones que el TCA le aporta sin ver el peligro real.

Fase2: En esta fase la persona empieza a ver que hay algo más allá del TCA, aunque aún no lo vea claro, algo le empieza a dejar ver que el TCA le aporta unas satisfacciones pero también unos problemas. Inevitablemente la persona aún se resiste al cambio y potencia los aspectos positivos, excusando lo negativo, boicoteándose (inconscientemente) para no ver el peso real de la problemática y poniendo todos los obstáculos que conlleva cambiar, provocándole así un gran momento de confusión y padecimiento sin saber/poder decantarse por ninguna salida.

Fase3: En esta fase la persona percibe que el coste de seguir con el TCA es mucho mayor a los beneficios que este le pueda aportar y se empieza a resolver un conflicto que favorece el distanciamiento del Trastorno de la Alimentación.

Fase4: En esta fase la persona es capaz de empezar a pedir ayuda, provocar y hacer algunos cambios, pero la gran mayoría, ya sea por inseguridad, miedo, desconfianza, etc… Tienen algunos retrocesos y “rebotes” (tanto físicos como psicológicos) de todos aquellos cambios que se han ido provocando, por eso, en esta fase, los avances son tormentosos, complicados y lentos.

Fase5: En esta fase, la persona va interiorizando y reforzando los avances y cambios, y es aquí, donde se tiene que empezar a contactar nuevamente con el mundo exterior, sin la “ayuda” del TCA, buscando diferentes mecanismos y habilidades, teniendo confianza y esperanza y dejándose ayudar para terminar de fortalecer todo el proceso, aunque esta fase, tiene que tomarse en calma, dejando tiempo, espacio y que la persona haga un gran esfuerzo para reforzarse a nivel Bio – psico – socio – espiritual.

Fase6: El control del TCA lo tiene la persona, a través de la recuperación del control de su vida de forma sana, fortaleciendo capacidades, habilidades, aprendiendo sobre inteligencia emocional (gestión de emociones, etc.) y llevándolo a cabo en su nuevo día a día. Punto y seguido a una etapa de la vida, que tenemos que la persona tiene que tener en cuenta en momentos de dificultad, pero que le permite ser feliz y disfrutar de la nueva vida y de nosotros/as mismos/as.

“A todas mis compañeras de tratamiento, estén a la fase que estén, les mando de esta pequeña ventana, un soplo de esperanza, confianza, fuerza y un abrazo energético lleno de color y música… Un pequeño empujón para que cada una de estas personas, vaya encontrando su camino y sin miedo, se atreva a romper barreras, muros y lo que haga falta para pasar… Porque aunque hay momentos de desilusión y desesperanza, siempre hay alguien que está detrás del llanto y el miedo y que nunca os va a dejar caer, pase lo que pase!

Aquí me tenéis siempre que me necesitéis, solo tenéis que hacérmelo saber! 😉 “

“¡En medio de la oscuridad siempre hay un punto de luz que brilla,

que nos puede dar fuerza para afrontar las adversidades,

no lo dejemos escapar, es nuestra gran oportunidad!”

oihgjvh

 

¿Un TCA es para toda la vida?

A raíz de empezar a escribir este blog, mi historia de vida ha salido a la luz para muchas personas de mí alrededor, y eso ha dado pie a que se plantearan infinitas preguntas sobre el tema. Así es, que la mayoría de personas que me rodean, en algún momento me han preguntado si creo que ¿un TCA es para toda la vida o se puede salir de él?

Difícil respuesta tiene, ya que creo que hay muchas cosas a valorar y no sería capaz de poner la mano en el fuego decantándome con total seguridad por una repuesta u otra, pero sí que puedo argumentaros mis pensamientos y mi humilde opinión al respecto de este tema.

Personalmente, durante el proceso terapéutico, me lo he planteado muchas veces, ya que hay momentos que necesitas aferrarte a algo para seguir adelante con la lucha y aquí es donde viene el momento más “jodido” de la cuestión, es decir, para seguir con fuerzas, no te queda otra que confiar en que sí que hay salida, pero al mismo tiempo, pienso que una enfermedad mental, como se ha dicho científicamente que es la anorexia, la bulimia, etc… no se cura al 100%.

Me explico:

En mi opinión, creo que una enfermedad mental, un trastorno de conducta (alimentaria en este caso), siempre va a formar parte de mi, que eso no quiere decir que siempre tenga que tener el síntoma latente, pero sí que tengo que estar alerta porque mi punto débil es este, la comida, por lo tanto, necesito que las expectativas que me haga sobre mi recuperación, sean realistas, y eso quiere decir que tengo que hacerme plenamente consciente que mis problemas alimentarios siempre serán mi punto débil a lo largo de mi vida, y eso lo que hace es que sea propensa a reaccionar (dicho de otra manera, que se pueda encender la alarma de alerta) con problemas ligados a la alimentación en situaciones de estrés, por ejemplo.

No tendría sentido, que después de este camino recorrido hacia la recuperación, me planteara hacer dieta para modificar mi cuerpo, porque ese, es uno de los motivos de alerta y riesgo de entrada a un TCA, y para una persona que ha vivido esta problemática, no tendría ningún sentido volverse a exponer a ese riesgo porque la recaída sería inminente! (y es tan fácil como pensar en el típico ejemplo de una persona alcohólica cuando termina el tratamiento… Volver a beber es abrir las puertas al fracaso terapéutico, a toda la evolución, a todo el aprendizaje…)

Por lo tanto, yo creo que sí, que un TCA es para toda la vida, pero que se puede controlar y se puede vivir con él cuando este está dormido, pero en situaciones de riesgo para cualquier persona, nosotros/as, tenemos que estar más atentos/as para detectar y manejar la situación/problema tal y como hemos aprendido durante el proceso terapéutico por el que hemos pasado.

Sea como sea, con esfuerzo, todo se puede conseguir si nos lo proponemos… ¿No? …

fuerza

 

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