Archivo mensual: octubre 2014

Aprender a pedir ayuda, aunque cueste!

sosYa sea por vergüenza, orgullo, pocas fuerzas anímicas, cansancio o un poco de todo, el pedir ayuda cuando estás en el fondo del pozo, se convierte en una tarea crucial pero de lo más complicada.

En mi caso, la razón que siempre me ha impedido pedir ayuda, ha sido el no darme cuenta de que estaba mal, y sé que debe ser difícil de comprender des de fuera, de hecho, también lo es des de dentro, pero cuando padeces un TCA, de golpe y porrazo cambias la forma de percibir las cosas de tu alrededor y un malestar interno, hasta un enfado profundo, se apodera de ti de forma inconsciente, haciendo que tus reacciones sean de rechazo, negativas, etc…

A mí, ya hace un tiempo que se me ocurrió pedir a algunas personas cercanas, que en momentos de estos, en los que mi visión de las cosas cambiaba sin motivo aparente de un día para otro, se mantuvieran firmes y no se dejaran arrastrar por mí, ya que puedo llegar a ser muy manipuladora sin darme cuenta.

Bueno, ahora me doy cuenta, que quizás, lo que necesito, no es una firmeza extrema en la que se me digan las cosas a la cara, porque llegados a este punto, veo que eso me puede hacer daño, y no porque “la verdad duela”, si no, porque en algunos momentos, soy incapaz de ver algunas cosas y la impotencia se apodera de mi y hace que me tire mensajes negativos hacia mí misma, porque confío en los de mi alrededor y en lo que me dicen, pero no lo puedo ver (no es que no quiera), y me llena el sentimiento de ser una “inútil” en esos momentos, que lo hago todo mal, y que lo mejor es alejarme y hacer silencio para no perjudicar a nadie!

Eso no puede ser así, tiene que cambiar, entonces… ¿Qué es lo que necesito realmente?

Quizás, simplemente necesite tener a alguien al lado, que no me juzgue y aguante el chaparrón, sin tomárselo de forma personal… Necesito que mi interior se calme y vuelva a coger la fuerza necesaria, para poder hacer frente a esas verdades y puntos de vista que ven el resto de personas menos yo!

Realmente, pedir ayuda es difícil, y muchas veces se complica por el hecho de que no sabemos qué es lo que realmente necesitamos o nos está pasando e inconscientemente, pretendemos que el otro adivine lo que nos conviene en cada momento, y encima, si no es de nuestro agrado, nos enfadamos, con la persona que nos quiere ayudar, con nosotros mismos y el mundo entero.

Estoy convencida que no soy la única persona a quien le pasa esto y la que se siente de esta forma en algunos momentos de la vida, independientemente de tener un TCA o no… que evidentemente, influye y agrava el problema, pero, en el fondo, creo que una vez más, la educación emocional, aquello que necesitamos interna y emocionalmente, queda tapado por esa sonrisa agradecida por los demás, sin dejarnos ser uno mismo, sintiendo que pedir ayuda, tiene que quedar como última opción en nuestras vidas, cuando realmente, tendría que ser de las primeras opciones que valorásemos cuando nos encontráramos frente un problema.

Porque no pedir ayuda si, al fin y al cabo…

¿no somos los primeros en echar una mano cuando nos lo piden?

Entender el trastorno…

ExitGorda, flaca, comida, báscula, peso, ejercicio, laxantes, vómitos… y muchas otras palabras que a uno se le pasan por la cabeza cuando piensa en un Trastorno de la Conducta Alimentaria, y es que en nuestra sociedad, este tema, sigue siendo tabú a nivel general. Somos incapaces de profundizar más en el mundo emocional de cada persona y nos hemos acostumbrado a tapar los sentimientos, de forma que aparentemente, todos somos felices, fuertes y nada nos puede hacer daño!

Que engaño!… Las personas podemos emocionarnos a cada instante, con todo lo que nos importa y nos va sucediendo segundo a segundo, e intentar esconder eso, es antinatural.

Cada día, me doy más cuenta, que explicar que es un TCA a alguien a quien nunca ha escuchado sobre el tema, se convierte en una odisea por hacerle entender que la obsesión por el tema alimentario, el peso y la imagen, es solo una pequeña parte, un síntoma del malestar emocional que estás viviendo, y que uno no deja de comer conscientemente por hacerse daño, si no que es una conducta “automática e impulsiva” que te hace sentir un gran alivio en momentos donde las emociones se desbordan en tu interior, algo que no puedes gestionar.

Pero entonces, ¿Por qué bajar de peso obsesivamente?…

Bueno, a través de la mala conducta alimentaria, el cerebro, va perdiendo los nutrientes necesarios y va aumentando la distorsión corporal, de forma que, si dejar de comer te hace sentir bien, y encima bajas de peso, razón por la cual, la sociedad lo asocia a algo positivo y te lo refuerza, hace que aún te sientas mejor, por lo que entras en una rueda imparable, sin resolver el dolor y malestar que llevas dentro, haciendo, que tu fuerza de voluntad para llevar a cabo esta conducta, se vaya construyendo alrededor de la comparación física, la imagen, el refuerzo positivo de los demás, la aceptación, etc… haciendote sentir una sensación de bienestar, pero poco a poco, dejas de ser tu misma, convirtiéndote en la imagen que tú te has ido haciendo dentro de ti y a costa de los demás, y consideras que es lo que el resto quiere de ti, sin darte cuenta que te vas apagando y apartando cada vez más de quien te rodea.

Perder el control. ¿Cómo recuperarlo?…

Llegados a este punto, la persona no puede controlar la impulsividad que tiene con la comida (ya sea dejando de comer, o haciéndolo en exceso y luego compensando, o no), y este descontrol la empuja a un sentimiento de culpabilidad, de desconfianza en uno mismo… que la lleva a un pozo sin fondo, del cual es muy difícil salir si no recibes ayuda especializada.

Recuperar el control de tu vida, es un camino largo y duro, ya que el síntoma (comportamiento con la comida), es necesario que baje la intensidad y vaya desapareciendo, y eso no es nada fácil cuando estás en una lucha personal interna, que hace que inconscientemente este pequeño monstruo llamado TCA, te domine y manipule como quiere en todo momento, pero no es imposible, ya que depende también de un trabajo personal, en el cual vas fortaleciendo la confianza en tu mismo, la seguridad, la autoestima, etc… y poco a poco, esa obsesión externa, va disminuyendo, hasta que un día, te encuentras que vuelves a tener esa sensación tan desagradable de un problema importante y ni siquiera te planteas comer o no… Lo haces, te cuidas y te sale una sonrisa de oreja a oreja cuando te das cuenta que quizás, la salida, esté más cerca de lo que te crees!

1ponencia1000gracias: Testimonio!

Hoy, he dado mi testimonio a las III Jornadas sobre Trastornos de la Conducta Alimentaria que hemos organizado des de la Asociación Proyecto TEP – TCA En positivo, de la cual soy presidenta (www.proyectotep.es), y creo que ha sido realmente un acto de valentía por mi parte, ya que he compartido temas personales, cara a cara con la gente, cosa que hace un tiempo, veía del todo imposible.

ponència TinaHablar de tu vida no es nada fácil y menos cuando lo haces delante de 150 personas, los nervios te traicionan y la vergüenza puede contigo, pero aún así, dar el paso de enfrentarte al público y compartir abiertamente un proceso terapéutico y de vida, le ayuda a uno a darse cuenta de muchas cosas para seguir adelante!

Aunque por dentro piense que mi ponencia ha sido un desastre y que podría haberlo hecho mucho mejor, valoro de forma positiva la experiencia, ya que creo que he dado un paso muy grande en mi camino al intentar ponerle palabras a mi historia, dejándome acompañar por toda esta gente que tanto respeto ha tenido delante de mis miedos, y es que para mi, ha sido importante poder abrir esa puerta delante de tantas personas.

Quiero aprovechar el día de hoy, para compartir con vosotros el video que ha iniciado mi charla:

https://www.youtube.com/watch?v=vwJURbME0rc&rel=0

Finalmente, quiero dar las gracias a todos los asistentes, a nuestro fotógrafo Andreu Giménez, al personal del albergue Mare de Déu de Montserrat por su gran atención, a las compañeras de equipo, así como a los otros tres ponentes por sus grandes intervenciones, especialmente a Raquel Linares, por sacarme los colores con sus hermosas y dulces palabras, haciendo que una vez más, me sienta con más fuerzas de seguir mi proceso terapeutico des de una mirada cariñosa hacia mi misma!

¡Abrir los ojos!

En el proceso de recuperación de un TCA, hay diferentes momentos por los que uno pasa, que podríamos considerar “críticos” para el paciente, donde siente que todo se descontrola.

La verdad es que yo, durante mi tratamiento, recuerdo pocos momentos de esos, de hecho, solo recuerdo dos, el día que entré al centro y me pusieron el plato de comida delante. ¡Madre mía, qué barbaridad!, y el día que tuve que cambiar forzosamente de terapeuta… pero el resto, ha sido un poco como una montaña rusa, donde los ánimos subían y bajaban estrepitosamente, sin más, tal y como podía considerarse dentro de la normalidad un proceso terapéutico.

Ahora, por eso, me encuentro en un punto que creo que podría decir, que aunque lo estoy “disfrutando”, porque me aporta mucho y me permitirá adelantar en mi proceso, es de esos puntos con mucha dureza del tratamiento, y es que por fin, estoy empezando a poner palabras a lo que siento de verdad, empiezo a sentir todo eso que hacia tanto tiempo que escondía detrás mi comportamiento alimentario entre otras cosas.

Por una parte, es un gran alivio. Pero por otra, es de lo más duro que he tenido que hacer nunca, con una gran sensación de descontrol y miedo al no saber cómo mi cuerpo va a reaccionar delante todo lo que voy sintiendo.

Da miedo eso de abrir el corazón a uno mismo, dejarse sentir y darse el permiso de compartir íntimamente todas esas cosas que hasta ahora silenciabas y obligabas a callar a tu cuerpo, pero creo que es el paso definitivo para poder llegar a eso llamado felicidad, sentirse tranquilo con uno mismo, valorarse, respetarse y quererse!

Hoy, aunque ahora mismo no soy capaz de explicarlo abiertamente aquí, creo que he dado un paso muy grande e importante y doy gracias de todo corazón a mi terapeuta, por provocar una situación, que aunque me ha hecho llorar muchísimo, me ha abierto los ojos a una nueva etapa de mi vida (que dentro unos días voy a compartir con todos vosotros).

Tengo la sensación que no he transmitido lo que quería y que mis palabras suenan un poco vacías, pero hoy, para mí, era importante escribir y necesitaba expresar ni que fuera eso!

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