Archivo mensual: noviembre 2014

Una recaída no es culpa de nadie…

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Aceptar una recaída no es fácil y menos cuando llevas una larga temporada evolucionando favorablemente y estando bien, pero hay momentos, en que todo pierde el sentido, no se sabe por qué, y uno tiene que saber parar para no estrellarse, y si no es así, dejar que alguien lo haga por él.

En mi caso, no me ha tocado otra que dejar que los profesionales actuaran por mí en un momento en el que veían que estaba perdiendo el control sin yo darme del todo cuenta y tomaran decisiones que sin yo estar muy segura y sin gustarme mucho, en el fondo eran beneficiosas para mi proceso de recuperación.

Tomar medicación, por ejemplo, la cual, me ha hecho un efecto muy fuerte y me ha dejado fuera de combate, anulándome por completo y dejándome somnolienta todo el día… Claro está, que mi cuerpo me pedía a gritos que parara y descansara, que durmiera y lo mimara un poco, y por fin, la medicación (que no tenía porque hacerme este efecto tan potente) ha conseguido que mi cuerpo se relajara por completo y aflojara el ritmo para poder coger fuerza y energía y empezar de cero otra vez.

También estoy teniendo que dejarme cuidar por lo que hace en la comida, y es que aunque me cueste aceptarlo, estoy bajando el ritmo y necesito que alguien me eche una mano y que me pauten un poco este tema, que me pongan el plato en la mesa y que no tenga que pensar en nada, solo comer… sin más… como me dijo mi terapeuta hace un tiempo: “La contención forma parte de este descanso que necesitas”… y si… realmente, tengo que aflojar la cuerda y dejar que todo fluya un poco… porque si no, se va a romper, y aunque me cueste horrores aceptar que he tirado unos pasitos atrás en este momento, que todo el esfuerzo que he hecho durante estos últimos meses ha retrocedido un poco, tengo que aceptarlo para coger aire, fuerzas y tirar hacia adelante una vez más!

Aún no he empezado mucho con este tema, pero soy consciente que no puedo descuidar a las amistades en este momento, y es que también son muy importantes, fundamentales. Es verdad que algunas personas ya se han acercado a mí y se han ofrecido para vernos y yo les he dicho que de momento no, y es que no me veo capaz en estos momentos, porque con la medicación, lo único que me apetece es dormir. Bueno… abiertamente, me voy a comprometer a hacer un esfuerzo en unos días, poco a poco, para dejarme ayudar y no encerrarme en mi misma, para no convertirme una vez más en la “superwoman” y dejar que la gente se me acerque ni que sea para dar una vuelta o pasar la tarde en silencio uno al lado del otro, sin más… solo acompañándonos.

Voy a hacer el esfuerzo, esta vez, de cambiar el guión de mi vida y dejar que vosotros, seáis los nuevos personajes de esta nueva obra literaria que entre todos vamos a crear ! ! !

¡Te quiero Anna, Gracias!

vela¡Te quiero!

Es lo único que puedo decir en estos momentos de tanto dolor, donde la vida se para y sólo me invade una luz blanca, que hace que nada tenga importancia, solo tu y yo, nuestra historia y todo lo vivido.

Lo único que puedo hacer en estos momentos para despedirme de ti, es agradecer a la vida por haberme dado la oportunidad de cruzarme contigo y aún la gran distancia física de estos últimos años, estar junto a ti hasta el último momento.

¡Gracias!

Por despedirte de mi solo tres días antes de apagarte definitivamente y enseñarme la gran dignidad y serenidad con la que afrontabas este duro momento, por compartirlo conmigo sin miedo y pensar en mi, dejándome decirte, de corazón, lo que realmente sentia.

Hasta el final, has conseguido cambiar el rumbo de mi historia una y otra vez, y lo seguirás haciendo cada vez que mire mi corazón y te vea reflejada en él, dándome tus lecciones de vida, que tanto valor han tenido siempre para mi.

Para ti, las notas salidas de tu Cello y mi piano, las que formaron nuestro último concierto juntas, en un gran escenario y esa melodia que siempre nos acompañará…

¡Hasta siempre, Amiga!

¡Hasta siempre, Anna!

https://www.youtube.com/watch?v=l1mHn0HOSwc&feature=youtu.be

Afrontar la muerte de alguien…

Un día cualquiera, te llega un e-mail de alguien a quien quieres y vive lejos, dándote una mala noticia, haciendo presente una vez más en tu vida, el tema de la muerte y dejandote impotente delante la pantalla…

Un día cualquiera, se convierte en un día de amor y ternura, de mirada dulce y cariño hacia una persona que te anuncia que poco a poco se irá apagando y a la cual sientes que tienes que acompañar en este proceso aunque sea en la distancia…

Y es cuando te das cuenta que esta persona ha sido un Ángel que te ha acompañado en un momento crucial de tu vida y que se depide para que puedas volar libre… Ahora, quizás sea el momento… Y sea un mensaje claro de que hay que seguir el camino adecuado, afrontando lo que venga y sin rendirse aunque no se tengan fuerzas.

A veces, aunque hayas tomado decisiones firmes, tienes que dejar actuar la energia del universo y hacer caso a eso que sientes en lo más profundo de tu corazón, sacarte la coraza del miedo y desnudarte ante las personas que siguen a tu lado queriendote ayudar, demostrandote que te quieren y que pase lo que pase, no te fallaran, aunque te enfades o te duelan sus palabras.

Creo que hoy, me ha llegado una nueva oportunidad para cambiar mi destino y no puedo desperdiciarla!

Te quiero des del fondo de mi corazón, des de lo más profundo de mi Alma.

Gracias por cruzarte en mi vida, Anna!

energia universal

Hoy, me despido…

despedida

Hoy, quiero aprovechar este espacio para despedirme, y la razón es porque he decidido poner fin a este camino de evolución personal. Sé que muchas personas no lo entenderán, y que el mensaje de “no te rindas”, “sigue”, “aguanta”, “tómate un tiempo para pensar”, etc… se hará repetitivo, pero hay algunas veces, que te sientes entre la espada y la pared, sin opción a decidir o a sentir que puedes tener tu espacio y seguir un ritmo favorecedor para ti, y es entonces, cuando la decisión cae al lado “fácil”, aunque no sea la mejor.

Realmente, esta elección no es la que quiero realmente, hasta se perfectamente que es la que me puede llevar a un recaída, y aún así, voy a asumir las consecuencias.

Supongo que os estaréis preguntando a que viene todo esto, que es lo que ha pasado para llegar a este punto y aún sabiendo que es una mala opción, escogerla.

Bien, os lo contaré por encima y desde mi “YO”, porque creo que hay cosas que tienen que quedar en la intimidad, sobre todo por respeto a los que forman parte de esta historia.

Resumidamente, puedo decir que todo ha empezado con malentendidos entre mi terapeuta y yo, donde hemos entrado en una espiral de ataques y “defensiones” que solo nos han hecho daño (como mínimo a mi).

La verdad es que no entraré en quien tiene razón o no… Creo que cada uno la tiene por el simple hecho de sentir lo que siente cuando recibe del otro y hasta los dos, hemos actuado consecuentemente a lo que sentíamos en cada momento.

De mi parte, por eso, lo que he sentido es un ataque continuo, un aplastamiento en toda regla cada vez que abría la boca y eso me ha llevado a sentir más profundamente que “no valgo nada”, “que todo lo hago mal”, y que “tengo tan distorsionada la realidad, que cualquier persona tiene razón, menos yo”.

Confío en mi terapeuta y todo eso que me llega de él, me entra y me lo creo… aunque no sea lo que quizás quiera hacerme llegar, pero eso recibo des de mi punto de vista!

Por otra parte, lo que me llega con fuerza, es que no me merezco recibir esto de una persona que quiero, aprecio y confío en ella… pero quizás, si lo recibo es por algo, y en el fondo, puede ser que si, que me merezca ser tratada con tanta dureza.

Finalmente, para terminar de rematarlo todo, lo que más me ha dolido recibir de mi terapeuta, es lo siguiente:
“Te pido por favor, que no te dirijas más a mi…salvo que te decidas realmente a retomar la terapia conmigo”, Gran frase de “abandono”, donde siento que si no vuelvo a terapia, con las condiciones que él ha puesto (cosa en la que no me siento con fuerzas para afrontar en estos momentos), no puedo decirle nada… Bueno, quizás esta dureza determinante, en otro momento, me haría decidir seguir a terapia, pero en el momento que estoy ahora mismo, me duele de verdad y me deja sin fuerzas… derrumbándome por completo!

Yo tengo claro que no lo hago todo bien, que puedo estar equivocada en muchas cosas, y hasta que no me dé cuenta de muchas otras. No tengo problema en escuchar al otro y pedir disculpas si asó lo requiere, pero creo sinceramente, que en estos momentos, no merecía ser tratada así. Como mínimo, no es para nada, lo que necesitaba.

Así que bueno, des de este espacio, aprovecho para pedir perdón des del corazón a mi terapeuta, por estar haciéndolo todo tan mal en estos momentos y hacerle llegar al punto de que no quiera que le diga nada más…. Lo siento en el alma de verdad, porque a veces, cuando estamos mal, aunque queremos ver las cosas o pensemos que las vemos, no es así… pero es nuestra realidad y es lo que sentimos, por lo que si nos intentan cortar de forma tan radical, solo nos produce dolor.

Soy consciente que mi terapeuta siempre ha querido lo mejor para mi, que se ha implicado muchísimo en mi proceso y que no me desea ningún mal. Pero también tengo claro que a veces, con esa insistencia directa para hacernos dar cuenta de algo, ese dolor que no queremos para el otro, se produce sin más, y es entonces, cuando se necesita un poco de dulzura y que el otro afloje un poco, para que podamos afrontar eso que tanto miedo nos da, que no sabemos ni que es, pero que queda bien reflejado que está allí, presente en uno mismo.

Creo, que no me dejo mucho por decir, pero sea como sea, aquí no hay culpables ni razones que valgan, si no orgullos que rebajar y asertividad que potenciar… Simplemente, almas y energía que necesitan cruzarse de nuevo, pero con dulzura y amor, no con prepotencia y exigencia, con fuerza y determinación.

Un beso para todos y gracias por irme siguiendo durante este tiempo…
Fué un gran regalo conocerte…

Tina.

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