Archivo mensual: enero 2015

En un túnel…

Hay días que me pregunto si soy un “bicho raro” cuando me encuentro sola en mi habitación a altas horas de la noche, sin poder dormir y con la cabeza dándole vueltas a todo el tema del trastorno alimenticio, valorando mi vida y planteándome si realmente me sirve de algo estar haciendo terapia cuando de golpe, me siento totalmente obsesionada con este tema sin venir a cuento.

Realmente, hay momentos del proceso, que me siento mal por tener estos momentos tan oscuros y estar viajando por un túnel donde solo me queda confiar que habrá un final con luz, y tengo que seguir avanzando para llegar a él, que no hay vuelta atrás, que no estoy sola, tengo a mi terapeuta detrás empujándome hacia la salida… pero tengo miedo, porque lo veo todo muy negro… y entre tanta oscuridad, me pierdo y tengo demasiado tiempo para pensar y me pierdo entre pensamientos.

Sé que el camino de la vida trata de eso, de ir entrando y saliendo de túneles, pero hay veces, que son tan largos, que piensas que la gasolina se te va a terminar a medio camino y te vas a quedar colgada allí, y eso es lo que me pasa en estos momentos… Tengo la sensación que en cualquier momento se me van a terminar las fuerzas, se me va a descontrolar todo, voy a perder el control de mi vida y voy a reventar (y con eso me refiero a echarlo todo a perder, todo el esfuerzo hecho hasta el momento). Me da pánico, no es lo que quiero, pero me siento muy insegura, y quizás solo sea porque estoy en un momento de la vida de muchos cambios a nivel personal en el que tengo que hacer frente a muchas cosas y eso me crea mucha ansiedad, miedo, inseguridad, etc… pero, realmente, la desesperación puede conmigo, porque siento que no avanzo!

Siento que me voy a los extremos… Tengo miedo de todo y al mismo tiempo, no me da miedo nada y siento que puedo con lo que me echen!… Quiero toda la ayuda del mundo para salir de esto, pero también quiero que me dejen, abandonar el barco y desaparecer!… Si pero no… blanco pero negro… ambivalencia pura y dura!

En fin… Hay tramos de carretera donde está prohibido pararse y mucho menos recular, así que me toca avanzar, ni que sea bajando la velocidad. Así que voy a confiar y cuando encuentre un rincón, si lo veo necesario, pararé a descansar!

Canfranc-túnel

¿Y tú, qué camino eliges?

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En medio de una recaída, golpes duros e inesperados que te da la vida, comidas familiares y un revoltijo emocional interno, es difícil no dejarte llevar una vez más por el camino fácil y ahogarte de nuevo con el síntoma del TCA en estas fechas navideñas.

Este año, he podido comprobar, que al final, todo depende de uno mismo, de la atención y el autocontrol que pongas sobre la situación, el parar, respirar, mirar la escena que se te presenta con un poco de perspectiva y tomar la decisión adecuada para actuar sobre ella, con determinación, y si hace falta, volver a parar, respirar… etc.

Y si, ya sé que es muy fácil decirlo, pero en el momento que te encuentras en que el “bichito” interno te empieza a hablar y te impulsa a no comer (como es mi caso, por ejemplo), es casi inevitable controlarlo, pero justamente, es en este momento, en el que se tiene que hacer el mayor esfuerzo para coger distancia y hacerse un discurso mental donde esta parte “sana” que se quiere curar y salir de la enfermedad, tiene que ser más fuerte que la otra.

Os pongo un ejemplo:

A mí este año, especialmente, por varios motivos, me están agobiando mucho estas fiestas y estoy más nerviosa de lo normal, pero lo más curioso de todo, es que he podido detectar, que no tiene nada que ver con el síntoma “habitual” y “conocido” en los TCA’s, es decir, no es un tema de imagen o distorsión corporal, tampoco es un tema de peso, no, de hecho no me he fijado en ningún momento en el cuerpo y mi intención durante las fiestas ha sido subir de peso y recuperarme de la recaída de esta última temporada… Esta vez, se trata de algo más físico, de la reacción de mi cuerpo ante muchas emociones y sentimientos…

La verdad es que tengo que estar atenta, porque hay muchos días que, aunque me sienta “normal”, cuando me enfrento a un plato de comida, “hay algo” que me impide comer con normalidad o hace que me cueste más, y es entonces, cuando me doy cuenta que algo no va del todo bien, y es cuanto debo parar, respirar, coger distancia…. Y decidir si quiero comer aunque luego me sienta peor durante unos momentos o prefiero sentirme bien un rato y tirar hacia atrás unos pasos en mi proceso terapéutico.

A veces, cuando te sientes muy cargado, muy agobiado, muy al límite, tienes ganas de sentir el “placer” de “no comer”, de un “buen atracón”, de “vaciar tu estómago”, de “horas de ejercicio” o cualquier de estas conductas tan perjudiciales que tienen los TCA’s, pero si recordamos que lo “bueno” que nos aportan solo dura unos minutos y el sufrimiento que viene luego es tan largo e intenso, no vale la pena escoger este camino… y menos cuando delante tenemos la opción de escoger unos minutos de dureza que nos abre una puerta de bienestar y salud, de felicidad y de VIDA!

Vale realmente la pena frenar esta impulsividad, y hacer el esfuerzo para cuidarnos… aunque cueste, este es el precio que tenemos que pagar para salir de la enfermedad, y solo nosotr@s podemos hacerlo… porque esto, no puede hacerlo nadie más ! ! !

Eliges tú el camino… ¿O es el camino que te elige a ti?

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