Archivo mensual: marzo 2015

Carta a mi cuerpo

cuerpo cuerpo

Apreciado cuerpo,

Hoy tengo la necesidad de escribirte y dedicarte unas palabras, creo que es el momento de empezar a reconciliarnos y comenzar a llevarnos bien.

Ya son casi 29 años juntos y cada día que pasa, soy más consciente de que llevas demasiado tiempo sin gustarme. Siempre te he visto como un enemigo y eso ha hecho que viera solo tus defectos, potenciándolos hasta el punto de no poder ni verte aún estando conmigo e intentar alejarte de mí a través del maltrato físico y psicológico. Me cuesta reconocerlo y me avergüenza, por eso me gustaría pedirte perdón, por toda mi ignorancia hacia ti, mis insultos, mi desprecio, negarte una buena alimentación, mimarte un poquito de vez en cuando, dejarte de escuchar cuando me pedias a gritos que parara…

Siento haberte hecho pagar mi enfado, mi tristeza, mi rabia, mi frustración, mis miedos…

He soñado muchas veces en cambiarte y te he comparado día a día para intentar encontrar el que más me gustaba, sin tenerte en cuenta y valorarte, pero des de hace poco tiempo, me he dado realmente cuenta que sin ti no soy nada, que necesito que estés bien y tengas fuerza para acompañarme en todo momento, en mis épocas más buenas y hasta en las situaciones más duras que se presenten en la vida.

Tú siempre me has querido y así me lo has demostrado. Me has tratado bien hasta en los momentos en que más te he machacado, y me siento en deuda contigo.

Soy consciente que nuestra relación no es fácil de arreglar, te he hecho mucho daño y debes estar resentido conmigo, tienes motivos para ello, pero me gustaría que me dieras una nueva oportunidad para intentar cambiar y mejorar nuestro día a día juntos, aunque nunca olvides por todo lo que te he hecho pasar.

Gracias por estar siempre presente, no fallarme nunca y darme la vida… Porque aún teniendo muchas imperfecciones, creo que empiezas a ser mi cuerpo perfecto y comienzo a quererte.

Solo te pido paciencia, no me va a ser fácil cambiar todo lo ocurrido, pero lo voy a intentar con todas mis fuerzas, y hasta te pido que grites como lo has hecho estas últimas semanas, para que pueda oírte y rectificar a tiempo las veces que haga falta para construir un nuevo camino juntos.

Prometo hacer el esfuerzo para llegar a cuidarte, mimarte, escucharte, respetarte, amarte, valorarte, aceptarte, quererte… el resto de mi vida. Espero que no sea demasiado tarde para cambiar.

Te quiero, y te quiero sano!…

El cuerpo y las emociones (Reflexión I)

Las primeras impresiones que tenemos de la gente se basan en lo que vemos y sentimos ante su físico. Nos fijamos en la forma de su cuerpo, la expresión de su cara, sus gestos, la manera de mirar, el tono de su voz, etc.

Cuando alguien se emociona dice que tiene un nudo en la garganta, cuando se enamora siente cosquillas en el cuerpo o le da un vuelco el corazón y con una buena noticia da saltos de alegría. El saber popular refleja esta relación entre las emociones y el cuerpo en muchas expresiones.

Pero si nos adentramos más en el tema, ¿qué nos encontramos en la moda de la imagen y la publicidad?

Hoy en día se habla mucho sobre la importancia de cuidar el cuerpo, sin embargo, escuchar y comprender lo que éste necesita es un aprendizaje largo, puesto que primero hay que deshacerse de ciertas costumbres o creencias para llegar a saber lo que nos proporciona bienestar.

La publicidad elige, muchas veces, un prototipo de imagen viril revestida de una musculatura desarrollada, un paso firme, una expresión seria y a menudo dura y una actitud seductora y distante a la vez. De este modo, la ilusión que se transmite es que esta imagen supone una puerta abierta para conseguir mayor poder, control y éxito en el mundo público y privado.

Una de las consecuencias es que los hombres sufren complejos de inferioridad o inadecuación si son bajos, esqueléticos, calvos o sensibles puesto talla que marca la virilidad social y que, supuestamente, les conduciría al triunfo.

Cuando el atractivo femenino se asocia a la esbeltez y delgadez, pueden aparecer la angustia y por consiguiente, los trastornos de la conducta alimentaria. A través de os anuncios, la cirugía estética, las liposucciones, las dietas… etc., se promete la felicidad total, “su vida cambiará” e insistiendo en que, con el cambio de la forma y la imagen, los problemas desaparecerán.

En definitiva, este enfrentamiento entre los mensajes acerca de cómo hay que ser y lo que somos se dirige hacia el interior del cuerpo. Queremos cambiar en él lo que quizá desearíamos cambiar en nuestro entorno o expresamos con él el rechazo que hemos sufrido. Las presiones de los estereotipos vuelven a aparecer aquí y se mezclan con las vivencias familiares, sociales y todo esto se traduce en síntomas en la forma de comer, de vestir, de dormir, de descansar, etc., en definitiva en cómo tratamos el cuerpo. Y mientras tanto, los sentimientos y los deseos permanecen ocultos entre tanta lucha interna y externa.

 

EXPRESIONES FACIALES

 Scroll hacia arriba