Archivo mensual: abril 2015

Soy una mujer, no un espejo roto!

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El espejo de un sueño se rompe cuando de pronto te llega la noticia de que la persona que buscabas murió hace años y toda posibilidad de conocerla se desvanece ante ti. Si, era el primer amor, que se convirtió en una ilusión al paso de los años hasta llegar a un silencio muerto y haciendo de eso una historia, un mundo que aún no puedo olvidar.

Sueño y pienso en que ella cada día se dormía a mi lado, quizás solo espiritualmente hablando, e imagino de vez en cuando como gritaba sobre mi cuerpo vulnerable y quizás sucio, como un animal que ataba en la oscuridad. Me he quedado sola en medio de mi palacio, mi vida, mi historia…

Me gustaría decirle que siempre me han temblado las manos, y que mi corazón se oscurecía bajo mi cama al pensar en ella… y entonces siento… siento mi corazón diciéndome que me lance a la vida, o no sé, igual que calle otra vez… No! Que cierre los ojos para volver a empezar. Con fuerza e ilusión, que no me rinda nunca!

Y vuelve la contradicción cuando imaginas como corre, metafóricamente, la sangre por sus manos cuando te dejó y abandonó, y no sabes que decir y ni tan solo puedes llorar… Te congelas en un instante, porque no ves la luz que ella apagó y no sientes dolor, quizás mañana… Pero ahora, solo quiero sonreír y vivir con lo que me ha dejado.

Si, aún y las adversidades, lo veo como un regalo…

Porque soy una mujer, no un espejo roto!

¡El placer (o no) de un buen atracón!…

Atracón

Compra de la chica de delante…

 

Hoy he vuelto a perder el control sobre la comida, sobre mi cuidado, mi cuerpo y sobre mí misma. No lo he podido evitar y siento mucha vergüenza al reconocer que se me ha ido de las manos, así, porque si, un día más de mi vida.

Todo ha empezado esta tarde, después de un par de días con muchísima ansiedad y que me han llevado a tener ciertos pensamientos negativos hacia mí misma y hacer un juicio hacia mi poca capacidad de avanzar y evolucionar en el tratamiento en el que tanto tiempo, esfuerzo y dinero he invertido, y lo aprendido hasta ahora en éste sentido.

Hace ya un tiempo que estoy restrictiva con la comida y hoy me apetecía darme un capricho, comer algo dulce, algo del grupo de “alimentos prohibidos” que nunca me permito comer… “No voy a engordar por algo que de vez en cuando todo el mundo come”, he pensado… y he ido al supermercado a comprármelo.

Iba con la intención de coger solo “el producto A”, pero al llegar… Me ha apetecido el producto A, B, C… y hasta el Z… Así que lo he puesto todo en mi carro y me he dirigido a caja. Mientras esperaba a pagar, he empezado a avergonzarme de los productos que había cogido, todo porquerías y bombas calóricas… La chica de delante, también llevaba una compra “poco sana”, pero una mirada hacia la mía, me ha hecho darme cuenta de lo que iba a hacer… Aún así, he aguantado el tipo y he esperado mi turno, lo necesitaba tanto…

Una vez en casa, me he encerrado en mi habitación (si lo pienso bien, llevo tantos años con atracones, que casi me parece normal llegar con estas cantidades de comida en mi habitación y ponerme a comer sola y a escondidas de quien quiera que esté en ese momento en casa), y me he prometido que solo me comería una sola cosa, porque además, se acercaba la hora de la cena y quería comer bien, no quería permitirme un atracón después de tanto tiempo bajando peso…

Pero en el primer bocado… la fiera se ha desatado y he empezado a arrasar con todo lo que tenia delante, desconectando completamente de la realidad, de mi misma y de esa locura de comer sin ser capaz de parar aún sintiendo que mi estómago iba a rebentar… Mi cuerpo pedía más… y la sensación de ansiedad, angustia, tristeza, soledad y miedo, se desvanecían ante esos bocados enormes y sin control, ese impulso de tragar sin masticar y no pensar en nada… Hasta llegar a dejar la mente en blanco y sentir la paz más intensa y agradable que se pueda sentir cuando todos los problemas desaparecen, como si de un sueño se tratara.

Pero ese momento de “felicidad” dura bien poco… En nada, te das cuenta en el monstruo que te has convertido y las lágrimas empiezan a caerte mejilla abajo, con la impotencia de seguir ingiriendo comida aún viendo el descontrol al que has llegado y la cabeza empieza a funcionar a mil por hora, mandándote mensajes de culpabilidad extrema… ¿Qué estás haciendo?… ¡Te vas a poner como una vaca!… ¡No vales nada si no puedes controlar eso!… ¡Vergüenza tendría que darte hacer eso, nadie normal come así!… ¿Qué pensarían si te vieran hacer esto?… ¡Estás loca!… ¿Cuanto habrás subido por querer darte placer un momento?…etc.

Seguidamente, los mensajes han pasado a ser vergonzantes para mí misma, intentando justificar mis respuestas a toda esa culpabilidad que sentía… ¡No puedo controlarlo!… ¡Estoy enferma, es superior a mí!… ¡No lo hago expresamente!… ¡Ojalá pudiera parar!… ¡No quiero eso, no me gusta!… ¡No puedo más!… ¡Necesito ayuda!… ¿Qué he hecho?, con lo bien que iba!… etc.

Pero mi mente, iba a una velocidad tan extrema, que sin darme tiempo, ha pasado a los mensajes, otra vez, de culpabilidad y de “solución”… Tengo que compensar eso como sea!… ¡Mañana dejo de comer!… ¡Tengo que aplicarme a hacer ejercicio!… ¿Y si vomito?, será solo una vez, para compensar este atracón!… ¡Vomitar no!, ¿Pero si me tomo un laxante y me olvido de lo ocurrido?… ¡Madre mía!, ¿Qué puedo hacer para sacar todo esto de mi cuerpo sin hacerme más daño?… etc.

Y para finalizar, el descontrol total de pensamientos, de emociones y sentimientos… Lágrimas cada vez más abundantes y mucha vergüenza… mucha ansiedad y angustia de no saber si podré parar lo ocurrido, que ha sido puntual, si… pero ha desatado en mi una montaña de pensamientos negativos, contradictorios y profundos, en los que me juzgo sin parar, sintiéndome como una mierda y con ganas de poner la cabeza bajo tierra y desaparecer del mundo, silenciosamente, sin que nadie sepa de mi y de mi secreto, mi gran secreto… ¡El placer (o no) de un buen atracón!…

Y es que después de un atracón (porfavor! que no es simplemente comer un poco de más), te sientes rendido y vulnerable ante el mundo y contigo mismo/a… Pierdes todas las fuerzas físicas y mentales y tanto tu cuerpo como tu mente, necesitan descansar y desconectar de todo para recuperarse… Es como tener una subida de adrenalina emocional exagerada, donde pasas a transformarte en un ser diferente que solo piensa en comer, comer y comer… y ni siente ni padece, hasta que abre los ojos y vuelve a convertirse en esa personita normal, de carne y hueso, con sentimientos y emociones profundas que tanto le duelen… y es aquí, donde uno se puede dar cuenta de la gran barbaridad que le lleva a hacer esta enfermedad… actuando sin ton ni son a merced de un desdoblamiento de personalidad incontrolable y terriblemente jodido para la psique mental de cualquier persona.

La dureza y la crueldad de este tipo de episodios, solo lo puede entender aquel quien un día se encuentra delante de este monstruo, mirándole a los ojos y suplicándole que deje de comer y dominarte hasta hacerte sentir que no vales nada, que no eres nadie y que no vale la pena seguir luchando por tu vida… no vale la pena seguir luchando para que esa ansiedad, angustia, tristeza, soledad y miedo desaparezcan una vez por todas de tu vida, para dejar paso a la FELICIDAD y al AMOR, al amor incondicional que tanto hace falta para vivir (y sobrevivir) en esta sociedad.

En el fondo, se que SI que vale la pena seguir luchando y tengo con quien hacerlo… Pero necesito fuerzas y coraje para darle una patada al jodido enanito que vive en mi cabeza y lanzarme una vez por todas a hacer frente a mis miedos… Y es que es terriblemente difícil romper esa barrera y no dejar que se dispare la enfermedad en momentos tan cruciales como salir del TCA echando un pulso a tu interior mundo emocional que tanto daño hace si no se mima y se trabaja!

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