Archivo mensual: febrero 2016

“Què sents quan no sents res?”

“Què sents quan no sents res?”, és una iniciativa de l’escriptor Víctor Panicello, la Fundació ABB i la participació d’un grup de pacients del Centre ABB que hem treballat conjuntament per a escriure plegats aquesta novel·la amb el propòsit de sensibilitzar sobre els trastorns alimentaris.

I de nou transmetre el missatge més bonic: la recuperació d’aquestes malalties és possible quan un pren consciència del què li passa i demana ajuda professional per a poder entendre-ho i afrontar-ho.

“Què sents quan no sents res?” és una història construïda a partir de les vivències d’aquest grup de pacients que han volgut compartir-les com a part del seu procés de recuperació i com a contribució personal a la prevenció d’aquestes malalties entre la població més vulnerable a patir-les: els joves.

En Víctor, amb el seu treball constant i acurat amb les noies i el noi coautors de la novel·la, ha sabut construir una història emotiva, real i valenta.

Què sents quan no sents res?, és la novel.la juvenil que ens narra el què hi ha darrera d’un trastorn de la conducta alimentària més enllà de la negació a menjar o l’obsessió amb el pes.

 

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Rendirse es soltar…

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Rendirse es soltar el control, y el control mayoritariamente es miedo, por lo tanto, podríamos decir que rendirse es soltar el miedo.

En cada situación problemática o que nos incomoda en la vida (sin hablar del resto), acostumbramos a enfrentarnos a través de un “control” consciente o inconsciente, que sin saberlo nos pone una coraza protectora y nos invita a quedarnos en nuestra zona de confort, limitando nuestra actuación en lo aprendido durante la vida y dejándonos fuera de una evolución personal para cambiar eso que no nos gusta.

Cabe decir, que en cada situación “negativa” que nos encontramos y vivimos, hay una raíz de fondo que la alimenta y la hace cada vez más fuerte, hay un miedo profundo (muchas veces inconsciente) que queda tapado por estas ansias de control de la situación que creemos tener y que nos hace llegar a conclusiones sobre lo que vivimos de que aunque nos esforcemos para cambiar, no lo conseguimos o que la situación que vivimos, no tiene solución o el resultado que obtenemos no es positivo o no como nosotros esperábamos y anhelábamos, entrando en una lucha constante contra la vida en general, la desesperación ante la situación, el cansancio personal y el abandono de lo que perseguíamos con ilusión como consecuencia.

Nos fijamos en la situación que estamos viviendo en este momento, en el rumbo que está tomando la vida en este instante, e insistimos en mirar la forma sin darnos cuenta de que es lo que lo alimenta, el punto de partida más profundo de la cuestión y lo que nos facilitará el cambio real de nuestro problema.

No podrás darte cuenta de esto mientras sigas luchando contra algunas de ellas o poniendo tu atención en el aspecto con el que se presentan y no en el contenido. Resistirse a estar en esa situación es tener miedo de vivir y afrontar la realidad. Un intento de evitar lo inevitable, de desprenderte de la zona de confort en la que estás, para vivir cosas nuevas y quizás mejores.

Luchar o resistirse a lo que se está viviendo, a lo que está presente en mi vida en este momento es elegir el miedo como compañero de viaje.

Permitir por contraposición es rendirse, aceptar la vida independientemente de la forma que tome en este instante. Aceptar es elegir el amor como acompañante, confiar en una sabiduría que no conoce el miedo, la pérdida o el dolor, mucho menos el sufrimiento.

Rendirse no es resignarse, en la resignación está presente todavía el deseo de que las cosas sean diferentes, por lo tanto sigue habiendo oposición, resistencia al fluyo vital. En la resignación se sigue pensando que es mejor que sea diferente, se sigue queriendo tener razón y mantener de esta forma el control. La resignación es orgullo herido. La rendición es humildad. Es ponerse de rodillas y reconocer honestamente que no sabemos lo que es mejor o peor puesto que desconocemos el camino, aún y no entendiendo lo que sucede. Es confiar!

La rendición es un acto mental, es la decisión de dejar de creerme lo que me cuento, soltar mis expectativas y entrar en ese espacio de humildad del “no sé“.

Rendirse es la mejor forma de dejar de luchar, de tener el control sobre cosas que sin darnos cuenta nos controlan a nosotros y nos dañan, nos hacen débiles y vulnerables y nos hunden alejándonos de la paz y tranquilidad personal e interna que con la rendición ante la vida podemos conseguir.

Rendirse no es abandonar nuestra evolución personal y nuestro camino hacia la meta que nos hemos puesto para llegar a solucionar lo que nos impide disfrutar de la vida plenamente en algún momento concreto.

Aceptar y perdonar, se convierte en amor puro hacia la vida, la cual cosa nos acompaña a ser felices dejando atrás la batalla diaria que tenemos contra los mensajes, actuaciones y comportamientos que nos llegan de los demás, viviendo esto positivamente sin tomarnos las cosas de forma personal e hiriente hacia nosotros mismos.

 

En el momento que te rindes, aceptas y perdonas…

dejas de hundirte y empiezas a flotar, con fuerza, coraje e ilusión

para afrontar cualquier cosa que venga!

El perdón…

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La semana pasada, en consulta, mi terapeuta me dijo (como muchas otras veces), que me admiraba por la valentía que tengo de hacer frente a las cosas y la fuerza para descubrir la verdad en mi vida aunque duela y eso me acojone.

Esta vez me sonó diferente, me hizo pensar y pasar esta semana fijándome en mí día a día cómo hago frente a lo que me va pasando y se me va moviendo en el momento actual (que no es poco), y es que en pocos días, me ha llegado otro huracán de realidad en mi vida, sea cierto o no, que me ha descolocado y removido y al que debo poner en orden en mi interior.

Pienso que años atrás, incluso meses, mi capacidad de hacer frente a una experiencia tan dura, se habría convertido en un intento más de escapar de la realidad y buscar una vía que tapara y se sobrepusiera a tanto dolor y emociones “negativas”, cogiendo posiblemente, el camino fácil hacia la enfermedad.

Esta vez, y quizás la primera, me siento muy estable emocionalmente como para mirar de frente la realidad y enfrentarme a todo lo que va viniendo a marchas forzadas en mi vida, conduciéndome hacia lo más profundo de mi y mis raíces, y por consiguiente, disfrutar de este camino, dejándome llevar por la curiosidad, el saber la verdad, luchar contra las injusticias (personales y globales), y reconstruirme a mi misma interiormente, para que mi vida y mi persona se puedan levantar fuertes y sanas como un roble.

Estoy en el camino, pero tengo claro que para equilibrar mi vida, debo perdonar mi pasado y a las personas que forman parte de él, aunque los sucesos hayan sido aterradores e incluso devastadores para los que hemos formado parte de esta historia.

Perdonar, si… Perdonar violaciones (que no los violadores), abandonos, negligencias, mentiras, suicidios, decisiones y comportamientos hacia vidas humanas vulnerables que no se podían defender… Personas que desde la desgracia, han formado grandes supervivientes entre vidas rotas y experiencias traumáticas… y un sinfín de detalles que energéticamente he llevado conmigo desde que nací.

Perdonarme a mi misma por las emociones sentidas hacía personas que (aunque no comparta muchas cosas al respecto y tampoco los motivos), los debían tener para hacer lo que hicieron o quizás porque no supieron hacerlo mejor, ni tan solo diferente… Perdonarme por el daño que me he hecho a mi misma durante mucho tiempo, haciéndome responsable de las decisiones y actuaciones de mis progenitores, y acarreando con sus vidas como si fueran mías, privándome de la vida y el disfrute de mi paso por ella.

Perdonar, si… Perdonar la vida, el pasado y creciendo como quien soy, haciendo mi camino y decidiendo por mi misma… Creciendo, integrando y aceptando mi edad, mi sexualidad, mi forma de ser, mi historia y mi vida!

Y sobre todo, dando Gracias infinitas a las personas que tengo al lado, que me acompañan, me sujetan y hacen salir de mi interior mi esencia más pura!… Dándome la fuerza necesaria para seguir evolucionando, creciendo, conociéndome, pensándome… siempre con los ojos (y el alma) bien abiertos para recibir todo lo que venga a partir de ahora, como un regalo y una oportunidad… Sin miedo y con la cabeza bien alta!

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