Archivo mensual: marzo 2016

Participación de los lectores…

economía-de-la-colaboraciónHola a todos/as!

Este post lo escribo con la finalidad de acercarme un poco más a los lectores de este blog y pediros vuestra participación. Os explico:

Aunque podría explicaros muchas cosas desde mi punto de vista, mi historia y mi experiencia y elijiendo los temas como vengo haciendo hasta el momento, creo que honestamente lo más sensato despues de casi 50 escritos, es preguntaros a todos vosotros/as que temas os interesa que toque.

Hablando con algunos me han llegado propuestas y me parece interesante que podais dejar en este espacio vuestras dudas y vuestras inquietudes, y yo, en la medida de lo posible y siempre bajo mi punto de vista y mi experiencia como ex-paciente, poderos hablar de estas cosas que os inquietan.

Los temas propuestos de momento son:

  • Los TCANE Lo que más me interesa saber en general es cómo se actua ante éstos casos ya que, al no cumplir los “requisitos” de ser clasificados como los TCA más conocidos, hace que su diagnóstico y su tratamiento sea un poco complicado.
  • Ingreso en Hospital de Día: “Cuando ingresan en un centro de dia aprenden muchas cosas de las ya veteranas como lesiones y mas tacticas de todo..es bueno mezclar las niñas que llevan tiempo con las nuevas?

Poco a poco iré escribiendo sobre todo lo que me vayais proponiendo, a parte de seguir escribiendo sobre mi proceso como persona.

Aprovecho también para abrir este espacio a todos los profesionales que sacan la nariz por aquí, ya sean del centro ABB o externos, y entre todos enriquecernos mucho más!

Besos y seguimos compartiendo 😉

¿Qué es un Trastorno Alimenticio?

Hace tiempo que vengo pensando en la forma de poder transmitir de manera clara y directa, qué es un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA) a nivel más profundo que el hecho de la imagen, la comida y las conductas asociadas de las cuales tanto se habla, así como romper algunos estereotipos sociales en este ámbito.

Todas las personas partimos de la misma base, nuestra concepción, nuestro nacimiento y nuestra vulnerabilidad y fragilidad a la hora de empezar el camino de la vida. Es a partir de aquí (si no antes) donde cada uno va formando, según sus vivencias, su familia y entorno social, su historia de vida.

Todos hemos experimentado buenas y malas sensaciones con la comida, cosas que nos han gustado más o menos… Hemos pasado por escuchar los mensajes de la sociedad sobre la “operación vikini”, las “dietas milagrosas”, los estereotipos de “mujer perfecta”, la comparación (personal) hacia modelos o simplemente actores/actrices y personajes públicos, e incluso hemos sufrido que ese pantalón que tanto deseamos no nos entre o no podamos cerrarlo, nos quede horrible o simplemente no encontremos nuestra talla.

Aquí es donde yo me pregunto, porque algunas personas caen en un TCA y otras no, si los mensajes recibidos han sido prácticamente los mismos.

Bien, todo esto que he nombrado, son factores que pueden influir, son factores que la persona enferma acoge en su día a día una vez entra en la enfermedad por tal de darse fuerza, excusas y motivos para justificarse sus conductas.

Pero… ¿Cómo se forma y que hace que la persona caiga enferma de un Trastorno Alimenticio?

La respuesta es simple… La mala gestión de sus emociones!

La persona que sufre un TCA, lleva consigo un sufrimiento psicológico profundo que se ha ido acumulando internamente (muchas veces traumas, vivencias fuertes y duras vividas en edades tempranas, etc…) y la persona no ha sabido manejar y solucionar con herramientas propias, y muchas veces, viviendo estas experiencias con miedo, vergüenza, rabia o incluso culpa, lo que ha hecho que la persona se aislara emocionalmente sin compartir lo que sentía por miedo al rechazo o la reacción negativa de los demás. (Ya sabemos que esta sociedad aún sigue con mensajes de fortaleza absoluta hacia los infantes y que hay muchas conductas emocionales dolorosas que socialmente son tabús, están mal vistas o quieren taparse a toda costa solo porque los adultos no somos capaces de acompañar en el dolor ajeno, cosa que debería ser normal y deberíamos tener la libertad de expresarnos abiertamente tanto con lo positivo como con lo negativo de nuestro día a día).

Así es, que las personas que van acumulando estos niveles de angustia por no poder o saber compartir y sanar sus emociones “negativas”, necesitan una vía de escape en algún momento de su vida, y si esas son vulnerables y susceptibles (y poniendo que el cuerpo es sabio), se van enganchando poco a poco a esto, haciendo su padecimiento más liviano, e incluso sintiendo un cierto placer momentáneo en su conducta alimentaria. (Otras personas caen en diferentes adicciones, ya sea en drogas, sexo, compras compulsivas, ludopatías, etc… las cuales les produce en cierto modo, esta satisfacción o “paz interior”, que necesitan y no saben obtener de otra forma).

Claro está que bajar de peso, tener una imagen de lo que creemos un cuerpo perfecto y descontrolarnos o controlar en exceso la comida que ingerimos, no nos va a llevar la felicidad ni la paz que anhelamos, por eso, el tratamiento de estos trastornos es largo y difícil, porque la persona se enfrenta a sus mayores miedos y tiene que mirar cara a cara a todas esas emociones que tanto dolor le han creado durante tanto tiempo, haciendo un trabajo personal y de crecimiento muy profundo para aprender a gestionar esas dificultades tan arraigadas en nuestro interior.

En ningún caso un trastorno alimenticio tiene como raíz principal el querer estar sano, adelgazar o modificar el cuerpo a través de nuestra conducta simplemente por los mensajes sociales que nos llegan sobre la imagen, etc… o incluso hacerlo sin motivo. Eso solo es una vía de escape para pedir ayuda (aunque sea inconscientemente) a través del lenguaje del cuerpo, el cual nos avisa que hay algo que no funciona. Por eso si nos acercamos a la persona enferma a través de su conducta o de los cambios físicos (delgadez extrema, sobrepeso, etc…), encontraremos un rechazo absoluto de esta, ya que no tiene la intención de dejarlo hasta sentirse bien, porque esta lo usa como herramienta para sanar su dolor.

En cambio, si entendemos que la persona está sufriendo y conectamos con ese dolor y le hacemos ver que estamos preocupados y que queremos brindarle ayuda y acompañamiento sin juzgarla y sin rechazarla por lo que siente, quizás, y sólo quizás, la persona se dé cuenta que hay más caminos para sentirse bien y que puede dejar atrás de alguna forma y lentamente este bucle donde anda metida con tanto sufrimiento y de forma tan dolorosa.

En definitiva, un Trastorno de la Conducta Alimentaria, es un trastorno mental, emocional y profundo y bajo ninguna circunstancia la persona lo hace exclusivamente por la imagen, si no por su bienestar interno y anhelando que algún día, pueda sentirse integrada en un mundo lleno de prejuicios, críticas, imágenes estereotipadas y exigencias hacia las personas, siendo ella misma, con sus virtudes y defectos, queriéndose, amándose, respetándose, con buena autoestima y asertividad, encajando correctamente las actitudes, posturas y diferencias ajenas aunque no sean de nuestro agrado y aunque no podamos llegar a controlarlas como nos gustaría.

Dejando que todo fluya y enfrentándonos a nuestro día a día sin miedo, usando nuestras herramientas internas para lidiar con todo lo que se nos presente.

Y en caso contrario: PEDIR AYUDA y dejarnos acompañar por algún especialista, sin vergüenzas o sintiéndolo como una derrota personal.

La vida trata de evolucionar y aprender, y por eso debemos dejar que alguien que sabe nos pueda enseñar sin sentirnos inferiores y disfrutando al máximo de este camino y aprendizaje, que al fin y al cabo, nos va a servir a nosotros para vivir felices.

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