Archivo mensual: septiembre 2016

Biodescodificación: Anorexia!

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La relación que yo tengo con el alimento, la comida representa a mi mamá.

Mamá tóxica, mamá fría, mamá indiferente, mamá castrante, separación de mi mamá.

Este conflicto por lo general, comienza desde la infancia. Si bien no es muy común en los niños, son las niñas, las que más lo presentan. Este conflicto puede comenzar desde el momento de amamantar.

Ya que yo, como niño, recibo las emociones de mi madre a través de la leche, mi primer alimento. Si las emociones de mi madre son tóxicas, la leche, el alimento, es tóxico.

Hay casos, en donde es posible que hasta la leche se agrie, debido a que las emociones de mi madre, incluso las emociones hacia mí, sean realmente negativas.

Si el trastorno alimenticio comienza o continúa ya en mi adolescencia, mi juventud o incluso en mi adultez, estoy frente a un conflicto total de rechazo hacia mi madre.

Mi cabeza sólo piensa: “El alimento emocional que me da mi madre, es tóxico”.

Entonces, yo inconscientemente busco “no comer” ese alimento tóxico, y voy bajando de peso de manera incontrolable, sumado al hecho de que yo “pienso”: este alimento emocional que me da mi madre es tóxico”. Limito mi cantidad de alimento (madre), hasta el punto que ya no tolero comer nada.

En los casos de la anorexia nerviosa, se trata de que recibo tanta negatividad de mi madre, que es mujer, que yo mismo rechazo ser mujer, odio ser mujer y odio la sexualidad como tal. Vivo un miedo total al sexo, a la proximidad y al calor, porque mi madre me ha hecho ver el hecho de ser mujer como negativo. Por un lado quiero ser amada, deseada, importante. Pero mi madre ha castrado en mí todo deseo de disfrutar ser una mujer.

Si yo estoy viviendo un conflicto de identidad así, mi mente busca como solución: no comer.

Si padeces anorexia debes cambiar la percepción que tienes de tu madre.

Ella ha hecho siempre lo mejor que ha podido y tiene derecho a tener sus miedos y sus limitaciones, como cualquier ser humano. Es posible que te haya decepcionado en un momento dado, cuando eras pequeña, pero lo que te hace sufrir es tu percepción de los acontecimientos y no los acontecimientos mismos. Puedes cambiar esta percepción. Si aceptas a tu madre y su manera de nutrirte afectivamente, aprenderás a aceptar a la mujer que hay en ti y recuperarás el gusto por la vida y por los alimentos.

Sintiéndome a salvo.

Comprendiendo que yo misma puedo hablar con mi madre y aclarar mis sentimientos.

Alejarme de mi madre si es necesario para poder vivir mi vida plenamente.

Dejar de dar cuentas a mi madre.

Amarme y ser feliz, por mí y para mí.

Comprender que y quien soy, de donde vengo…

Nada debería poder conmigo… Tampoco el amor!

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Saber que siempre vas a formar parte de mi, por que en algún punto de la vida quería formar una pareja contigo, incluso hasta un hogar, me llevó a un punto de quiebre absoluto cuando simplemente no pasó, pero voy aprendiendo que no ha sido culpa tuya, ni culpa mía, simplemente las circunstancias no se coordinaron con el universo para que tú y yo pudiéramos estar juntos, inclusive con todo este amor que tengo hacia ti, no es suficiente para que deje todo y vaya tras de ti después de lo ocurrido.

Acepto que soy una persona distante, poco cariñosa e inclusive hasta un poco difícil de amar. Admito que eres un ser humano con situaciones y vivencias que te han llevado a reaccionar de ciertas formas, lo he intentado inconscientemente, pero no pretendo cambiarte. Pretendo amarte y aceptarte.

Trato de encontrar un punto de equilibrio donde pueda estar bien con la idea de quererte para siempre, pero lejos de ti, o cerca, pero con una relación sana. Aunque estoy segura de que jamás dejaré de extrañarte, llegaré al punto en el que ya no necesite llamarte para escuchar tu voz, para saber de ti, para estar contigo, aunque ya no lo lleve a la acción desde hace un buen tiempo.

Puedo hacer una lista interminable de todo lo que no salió bien entre nosotros, pero nunca te diste cuenta que yo te ofrecía mi futuro sin limitaciones, pero le diste importancia a mi pasado sin saber que eso ya se había ido y que nada tenía que ver contigo, o más bien, con nosotros y nuestra relación. Que mis errores cometidos, son hoy un aprendizaje y mañana, una fortaleza. Los tuyos también.

Porque no supiste ver y aceptar que te amo, con tus problemas, con tu personalidad entera, con tu pasado…

¿Cuántas veces nos tomamos de las manos, nos miramos a los ojos y olvidamos todo lo que estaba alrededor? El tiempo pasaba y se detenía al mismo tiempo, nuestras respiraciones se coordinaban. Aunque fue poco el tiempo que compartimos estando juntos, nuestros cuerpos se entendieron, se explotaron. Vivimos una historia intensa, pero la terminaste antes de que empezara por completo, quizás yo también.

A veces es sano decir adiós, cuando la historia ya no da para más dolor de sí, cuando todo el interés se va por una coladera y la distancia es inmensa. Nunca entendí que era lo que realmente querías, no sé si esperabas que cambiara a tu manera y rápidamente, esperando a que quisieras estar conmigo. Decías quererme en tu vida, decías sentir por mi algo grande, pero jamás fuiste capaz de demostrarlo por completo, siempre jugando a ver quién podía más, con tanto drama, con tantas trampas, celos, comparaciones…

Es triste cuando te das cuenta que has puesto tu confianza en alguien, que al final es la más grande decepción. Visualicé a una persona como mi mejor amigo, como el amor de mi vida, el padre de mis hijos y lo que se me iba ocurriendo en el camino, pero al final resultó ser sólo una ilusión, un hombre que no estará ahí para apoyarme y que jamás lo estuvo, inyecté cualidades en esa persona que la hacía “perfecta” para mí, pero ninguna era real, permití que jugara, por el simple hecho de hacer un poco más creíble mi mentira.

Y ahora yo debería estar enfocada en mi propia felicidad, porque ahora tengo todo para ser feliz, pero no lo soy, porque desgraciadamente me enamoré de verdad. Miro mi vida y “agradezco” la existencia de muchos momentos, pero es algo que hubiera podido vivir mejor estando sola este último año. Debí haber aceptado cuando me dijo que no quería saber nada más de mí en uno de sus momentos de furia y crueldad, si hubiera dejado que se fuera… hubiéramos ganado mucho los dos.

Cuando te das cuenta que te caes sin que valga la pena, no sólo es más difícil levantarse, sino que incluso te da vergüenza el hecho de haber caído, pues es cuando te das cuenta que le pusiste un “para siempre” a un momento jodido, el cual rozaba a algo parecido al maltrato psicológico.

Hay momentos en la vida que piensas que no podrás vivir sin “ese alguien”, pero cuando sales a la aventura de vivir sola, conocer gente, conocer lugares y tener experiencias, te das cuenta no sólo que si puedes vivir sin ese alguien, sino que jamás debiste vivir con ese alguien… Pero por ahora aún no puedo experimentar mis propias palabras, me siento dependiente emocionalmente de esta relación, de mis propias emociones hacia la persona que se ha convertido en la más importante de mi vida, sólo por formar parte de la historia de mi vida.

Ahora toca sobrevivir una vez más a una situación que se me presenta, removiéndome lo más profundo de mis emociones, viviéndolo y sintiéndolo como un duelo de los más grandes que nunca haya podido vivir…

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