Archivo mensual: noviembre 2016

¡Jodidas Navidades!

papa-noel-chof1Año tras año nos empeñamos en seguir celebrando una tradición en la que muchos ya no creemos y que en muchas casas se convierte en un campo de batalla constante entre miembros de la familia, por motivos muy distintos, perdiendo todo el sentido de estas.

Hace días que vengo pensando en eso, a nivel personal es la época más dura del año y en la que tengo que lidiar con uno de los traumas que inunda todas y cada una de las células de mi cuerpo, y me apena enormemente la idea de pensar en la mala gestión de las emociones, el poco control sobre ellas y el prácticamente nulo aprendizaje del tema por parte de cada uno de nosotros.

Me doy cuenta que en general la gente lucha contra viento y marea por no hundirse y seguir aguantando situaciones insostenibles sólo por no afrontar lo que hay en el fondo del gran océano emocional, por aparentar, por sobrevivir a la situación.

En el tema de los trastornos de la conducta alimentaria, no es diferente… Pondría la mano en el fuego que si pregunto tanto a las personas que lo sufren como a sus familiares ¿Cuál es el mayor miedo que tienen en las Navidades?, la respuesta es: Las comidas!

Bien, una vez más nos quedamos con el síntoma, con lo superficial de un TCA… Y sí, claro que es verdad que este hecho nos da pánico afrontarlo, es la cara visible de nuestra enfermedad, es desagradable, pero si nos parásemos a pensarlo, más miedo nos da sentir lo que sentimos, que no es poco!

Si nos sumergimos en la inmensidad de un trastorno alimenticio, podemos ver que lo que nos hace estar enfermos/as y afrontar la problemática también des del punto de vista de los familiares y amigos, son un seguido de emociones que vivimos negativamente y no las sabemos gestionar adecuadamente… Nos sentimos tristes, solos, nostálgicos, que no nos quieren, que no somos capaces de estar a la altura, de demostrar amor incondicional, falsedad, baja autoestima, etc… ¿Y eso a qué nos lleva?… A sentir miedo… quizás miedo a ser rechazados, abandonados, incomprendidos… ¿Y cómo nos mostramos a los demás cuando sentimos estos miedos?… Con Rabia!…

Aquí está el punto clave en muchos conflictos durante las fiestas navideñas… Esa rabia e impotencia al no saber afrontar y gestionar nuestras emociones correctamente… Explotamos aferrándonos a un clavo ardiente como es la enfermedad, la comida, las calorías y la familia… que se convierte en el tema principal de los encuentros.

Lo reducimos todo a un comportamiento, a un síntoma… Sin poner un par de “cojones” al tema y sacar los sentimientos abiertamente, con empatía, comprensión, tolerancia y libertad de expresión y decisión!

A muchos por no decir la gran mayoría, además, todo lo que sentimos nos viene de problemáticas muy distintas y mucho más profundas que quizás, si aún no hemos hecho todo un proceso terapéutico, ni sabemos que las llevamos con nosotros… por lo que al tener estas explosiones nos sentimos aún más descontrolados y fuera de sí, sintiendo una impotencia y un arrepentimiento inmenso por las situaciones que nosotros/as mismos/as creamos en días que se consideran de “paz y amor”… días familiares en los que “deberíamos” sentir un placer enorme por estar juntos, acompañados y queridos.

Jodidas Navidades, que nos remueven las entrañas hasta perder el control, hasta conseguir sacar los pequeños monstruitos que llevamos dentro y dejando que tomen el control de nuestras vidas…

Y eso, solo se apacigüará conforme vayamos entendiendonos a nosotros mismos, vayamos descubriendo que sentimos en cada momento y como gestionarlo para que no coja terreno y nos inunde de tal forma que perdamos los papeles, refugiándonos en la conocida enfermedad.

Y reconozco que aún y teniendo el alta y llevando el tema con la cabeza bien alta durante todo el año, el mes de diciembre se convierte en un reto grande para no temblar más de la cuenta y dar un paso en firme cada vez que las emociones afloran en nuestro interior!…

 

Creo en tí ! ! !

Sí, creo en ti… y en ti… y también en ti!

Creo en todas las personas, en la humanidad y en que todos merecemos una segunda oportunidad. Ninguno de nosotros ha nacido enseñado, de hecho, muchas personas están viviendo su vida dentro de la zona de confort, de lo que saben, conocen… Pero pocos nos atrevemos a salir ahí afuera a investigar y aprender todo lo que entre nosotros no somos capaces de enseñarnos transparentemente, con humildad y amor incondicional.

Al final, nada más lejos de la realidad, la responsabilidad de la vida la tiene cada uno en su interior, y de cada uno depende coger las riendas de su camino para aprender a gestionar sus emociones, sus reacciones, sus que haceres con uno mismo y los demás.

No hay culpables, la culpa es un invento para evadirnos de nuestras responsabilidades… Y estas, se tienen que asumir desde dentro, sin echar balones fuera.

Adultos, jóvenes, niños… cada unos juega un papel importante en la vida, en relación con los demás, y nadie es más ni menos que el otro, ni tan solo de él mismo… Cada uno debería elegir su camino, independientemente de lo que le digan los demás… Y amigo/a mío/a, ese es el verdadero camino del guerrero, empoderarse, andar hacia la propia libertad, romper cadenas y ataduras que nos provocan la enfermedad.

Cada uno en su lugar, cada uno a batallar y de camino, compartimos y nos apoyamos, nunca más sin pisar y coartar la libertad de los demás. Somos insignificantes, no somos nada a ojos de la sociedad,  debemos aprender a respetar las decisiones que el resto tome en su propia vida, sin imponer, querer convencer o ni tan solo aconsejar… Simplemente acompañar, apoyar y respetar!… Lo que sentimos es nuestro, es nuestra lucha, es nuestra batalla hacia nuestro nuevo despertar. No lo atribuyamos a los demás!

Y este mensaje, no es más que mis propios deseos de reflexión hacia la gente que en un momento de su vida, todo se le torció y rompió…

Tengo la total confianza que estas palabras pueden llegar muy adentro de aquellos que más se niegan a abrir su mente, solo se debe querer y dejar que todo fluya… Reflexionar sobre unas palabras diferentes y darse la oportunidad de aprender un nuevo enfoque que hasta el momento, quizás no entraba dentro de su día a día.

¿Quieres?… Puedes!… Tu elijes!…

 

Y por si queréis dejaros sentir un poco más el mensaje positivo, os dejo esta canción…

Shé – Creo en ti!

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