Entradas por: Cristina

¿Qué nos puede hacer sospechar que alguien sufre un TCA?

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Desde mi papel como ex paciente, cada vez me encuentro con más personas que me piden asesoramiento, preocupadas por saber cómo identificar un caso de anorexia y/o bulimia en la gente que les rodea, cómo acercarse a esa persona y en consecuencia, poder ayudarla.
Cabe decir ante todo, que un trastorno de la conducta alimentaria se considera una enfermedad mental, por la cual cosa se tiene que tratar como tal, sin caer en culpabilizar a las personas que lo sufren, sus familiares o incluso la sociedad, es decir, todo esto son factores que acompañan a la persona a entrar en este infierno, pero la raíz del problema, es meramente emocional.
Cuando una persona llega el punto de control absoluto o descontrol con la comida, nos está avisando que algo no va bien en ella, que hay un sufrimiento psicológico en el que le están pasando una serie de cosas que no sabe manejar, como no saber resolver los conflictos, las cosas que se le van presentando en su día a día por inseguridades, miedos… las cuales se van acumulando creándole angustia, y esa angustia es la que hace que la persona busque un síntoma como seria esta mala relación con la comida.
Por lo tanto, no sirve que a una persona que padece un TCA se le vaya de frente en el tema de la comida, si come poco o mucho, ha bajado mucho de peso… porque lo único que conseguiremos es un rechazo, por lo que debemos intentar ir un poco más allá e intentar entender lo que le está pasando o al menos que vea nuestra preocupación, que vemos que algo le debe estar pasando.
El principal punto de entrada a un trastorno alimentario es la dieta
Una dieta sin control médico puede hacer que una persona empiece a bajar de peso, y si esa bajada de peso la persona la está haciendo por un motivo estético, porque no se gusta y piensa que la valoración de el/ella mismo se verá reflejada en esa bajada, eso puede provocar que se le pueda ir escapando de las manos.
Por lo tanto, uno de los signos que podemos observar es que la persona empieza a controlar en exceso lo que come, las calorías, prohibición de una serie de alimentos, y empieza a cambiar tanto en las cantidades de comida, cómo en el tipo de alimentos y sus hábitos.
 
Ese control, nos lleva a ver que hay una bajada importante de peso, poco a poco, pero en algunos casos significativa y a medida que baja de peso, una persona que lo hace por motivos estéticos, etc…cada vez se obsesiona más y quiere bajar más. Nunca llega a sentirse bien con el peso, ya que hay un trasfondo psicológico, que es lo que hace que la persona no se sienta bien.
En el caso de las chicas, con esta bajada de peso, el cuerpo nos avisa que algo no va bien con la perdida de la menstruación, cambios de humor,  están más irritables concretamente con todo lo que tiene que ver con la comida, las cantidades, discusiones a la hora de comer en casa, así como el aislamiento de familiares y amigos. En algunos casos puede haber hiperactividad (moverse cuando se está sentado, levantarse constantemente de la mesa o comer de pie) para bajar todavía más de peso.
Si creemos que el problema ya está en casa, sería recomendable tener más información, como saber si después de las comidas va al baño o vomita, etc…
Hablar con el colegio o amigos… para confirmar si las comidas que no está haciendo en casa las está haciendo o no, y finalmente recurrir a un profesional especializado para poder tratar el núcleo del problema.
Webs de interés:

Trastornos Conducta Alimentaria & Abusos Sexuales

abuso-sexual-infantilSegún los expertos, un tercio (si no más), de las personas que sufren un Trastorno de la Conducta Alimentaria, han sido víctimas de abusos sexuales en la infancia, lo que conlleva numerosas consecuencias para la persona.

El trauma sexual, ocupa el papel central y abre el juego. Se siente y percibe el cuerpo como “sucio”, por lo que muchas de las pacientes tienen la motivación explícita de “desexualizar” su cuerpo, algunas veces hasta de “descorporizarse”.

Normalmente los abusos se producen dentro del entorno familiar, con un inicio de cinco o seis años, mientras que el trastorno alimenticio aflora en la adolescencia. No obstante toda persona que ha sufrido un abuso en la infancia no va a desarrollar un trastorno de la alimentación en la adolescencia, sino que en su mayoría estas conductas aparecen cuando el menor no ha informado del abuso o la familia es consentidora -sabe que existe la agresión pero no interviene-.

Asimismo, los pacientes de este tipo sufren una anorexia diferente a la denominada “estética” -que se deriva de la vivencia del cuerpo-. “Se trata de una anorexia emocional” porque el trastorno no se desarrolla por la vivencia que la paciente tiene del cuerpo sino por distintos factores de riesgo. La víctima de la agresión genera aversión hacia el propio cuerpo y estados de indefensión”. También sufren anorexia emocional adolescentes víctimas o testigos de malos tratos.

Por tanto, el paciente tiene otro perfil al que se atribuye normalmente a las personas que sufren anorexia -perfeccionistas y muy inteligentes, son chicas que juegan en la familia un papel de controladoras y estabilizadoras, dentro de estructuras familiares determinadas y con poca comunicación.

Anorexia y Bulimia Sexual

El cuadro clínico de estas pacientes se complica a la hora de trabajar más allá del propio trastorno de la alimentación, ya que la recuperación es más lenta, son casos más complicados porque inciden muchos factores, no es un trastorno puro de la alimentación sino complicado con estructuras familiares determinadas, así como abusos sexuales y dificultad a la hora de relacionarse afectivamente con su entorno.

Las raíces de la patología (Anorexia Sexual) son similares a las de la anorexia nerviosa, con las que comparten algunas de las siguientes emociones: alienación respecto a uno mismo, soledad, perfeccionismo, autodesprecio, sentimiento de inferioridad (pero también delirios de grandeza), emociones no resueltas.

El miedo y la ansiedad generadas por el acto sexual o su mera imaginación provocan que este sea visto como algo indeseable y amenazante. En ocasiones, se trata de la consecuencia de la dismorfia corporal que tan frecuente resulta en la anorexia, y por la cual, la persona percibe su cuerpo de manera diferente a la que realmente es. Los miedos más comunes son los que aluden a la conexión con los demás, a los sentimientos intensos, a la propia sexualidad, a ser visibles o al reto de comenzar o terminar con una relación.

De igual manera que la anorexia encuentra su compañero en la Bulimia, la anorexia sexual también tiene asociada una conducta compulsiva en la que se llevan a cabo un gran número de encuentros sexuales. Aunque el comportamiento es el opuesto exacto, la raíz puede ser muy parecida, y es la ansiedad ante la intimidad. La mayor parte de las relaciones que mantienen las bulímicas sexuales son esporádicas, encuentros de una noche, pero raramente suelen mantenerse a lo largo del tiempo, ya que ello podría dar lugar a compromisos sentimentales. La aversión no es al sexo en sí, sino a la intimidad.

Por lo que si me permitís dar mi opinión al respecto, abiertamente desde mi punto de vista y habiendo sido víctima de eso… Creo importante que los adultos nos hagamos responsables del bienestar de nuestros pequeños y adolescentes, hablándoles sin miedo de estos temas, para que puedan ser conscientes y lleguen a tener la curiosidad de saber e informarse sin miedo, sin tabús ni censura, ya que sin saberlo, muchos casos quedan tapados porque los adultos planteamos el tema como algo malo que puede tener consecuencias devastadoras y no dejamos que los que lo sufren puedan expresarse libremente sin temor para empezar a hacer frente y sanar el dolor más profundo de sus vidas!

 

¡Sólo los guerreros más valientes saldrán de este infierno victoriosos…

Ayudémoslos a alzar el vuelo y dejemos que vuelen libres sin cortarles las alas!

Creación de la Propia Realidad…

577418bc3475a_crop¿Os interesa la Física Cuántica?… Posiblemente no sea un tema al que tengamos una gran simpatía, sobre todo si nunca nos hemos interesado por él y lo desconocemos, pero por mi trayectoria, tanto personal como profesional, cada vez me apasiona más este gran universo, ya que me aporta información y respuestas que de otra manera veo casi imposible tener.

Intentaré hacer una pequeña introducción al tema de forma amena y fácil para que se pueda entender y asociar al tema de los Trastornos de la Alimentación.

Durante décadas, los poderes de la mente han sido cuestiones asociadas al mundo “esotérico”, cosas de locos, pero desde un tiempo atrás, la ciencia, ha demostrado la interrelación entre el pensamiento y la realidad, es decir, cuando creemos que podemos, en realidad, podemos!

Os explico:

En un pequeño órgano llamado hipotálamo se fabrican las respuestas emocionales. Allí, en nuestro cerebro, se encuentra la mayor farmacia que existe, donde se crean unas partículas llamadas “péptidos”, las responsables de las emociones que sentimos diariamente.

Nuestro cerebro crea neuropéptidos y nuestras células son las que se acostumbran a “recibir” cada una de las emociones: ira, angustia, alegría, envidia, generosidad, pesimismo, optimismo… Al acostumbrarse a ellas, se crean hábitos de pensamiento, y nuestro cerebro está continuamente recreándose; un pensamiento o emoción crea una nueva conexión, que se refuerza cuando pensamos o sentimos “algo” en repetidas ocasiones. Así es como una persona asocia una determinada situación con una emoción. Si no se interrumpe esa asociación, nuestro cerebro podría relacionar ese pensamiento con esa emoción y reforzar esa conexión, conocida en el ámbito de la psicología como “fobia” o “miedo”.

Todos los hábitos y adicciones operan con la misma mecánica. Un miedo (a no dormir, a engordar, a hablar en público, a enamorarse…) puede hacer que recurramos a una pastilla, una droga o un tipo de pensamiento nocivo. El objetivo inconsciente es “engañar” a nuestras células con otra emoción diferente, generalmente, algo que nos excite, “distrayéndonos” del miedo. De esta manera, cada vez que volvamos a esa situación, el miedo nos conectará, inevitablemente, con la “solución”, es decir, con la conducta que hayamos adoptado frente a eso. Detrás de cada adicción (drogas, comida, personas, bebida, juego, sexo, televisión) hay un miedo insertado en la memoria celular.

La buena noticia es que, en cuanto rompemos ese círculo vicioso, en cuanto quebramos esa conexión, el cerebro crea otro puente entre neuronas que es el “pasaje a la liberación”. Porque nuestro cerebro está permanentemente rehaciéndose, incluso, en la ancianidad. Por ello, se puede desaprender y reaprender nuevas formas de vivir las emociones.

Así es, que la mente es capaz de crear, es decir, esto nos llevaría a que nuestra Realidad es, hasta cierto punto, producto de nuestras propias expectativas, por lo que es importante romper con esos malos hábitos del pensamiento, ¿Pero, como hacerlo?…

El cerebro crea esas redes a partir de la memoria: ideas, sentimientos, emociones. Cada asociación de ideas o hechos, incuba un pensamiento o recuerdo en forma de conexión neuronal, que desemboca en recuerdos por medio de la memoria asociativa. A una sensación o emoción similar, reaparecerá ese recuerdo en forma de idea o pensamiento.

Hay gente que conecta “amor” con “decepción” o “engaño”, así que cuando vaya a sentir amor, la red neuronal conectará con la emoción correspondiente a cómo se sintió la última vez que lo sintió: ira, dolor, rabia, etc, por lo que “si practicamos una determinada respuesta emocional, esa conexión sináptica se refuerza y se refuerza. Cuando aprendemos a “observar” nuestras reacciones y no actuamos de manera automática, ese modelo se rompe“. Así pues, aprender a “ver” esas asociaciones es la mejor manera de evitar que se repitan: la llave es la conciencia.

¡Propuesta de Menú Navideño!

comidas-navidenas-divertidas-600x400Me gustaría presentaros un buffet para que elaboréis un menú muy especial. Si, una serie de platos que vosotros podréis degustar, probar y decidir si con ellos hacéis el menú de vuestra Navidad o los dejáis ahí porque no os apetece probarlo ahora, no os gusta su sabor o sencillamente no está en sintonía con lo que el cuerpo os pide en estos momentos.

La suma de los platos que elijas hará que esta Navidad sea más dulce, amable y consciente, o quizás, menos ácida y más auténtica, tan light cómo tú quieras, o con tanto “fundamento” como decidas.

Te propongo:

  • – La Gratitud: por la vida, por el momento, por quien eres y las personas que cada día aparecen en tu vida, por el sol, por una sonrisa, por el abrazo que esperas y el beso que suena y deja huella, por tanto que quieras agradecer y celebrar. Siempre hay motivos para la gratitud. Este plato puede estar como entrante, acompañando a otros, de postre…nunca repite, es ligero, nunca está de más y tiene una peculiaridad: cuando lo pruebas sientes por dentro unas chispitas juguetonas de felicidad…Muy especial esta propuesta de gratitud, ahora tú decides.
  • La Intención: infinitas posibilidades para este plato. Aquí tú eliges el ingrediente principal: ¿Cuál es tu intención para esta Navidad? Puedes vivirla desde el recogimiento, la serenidad (entonces quizás unas gotitas de Naturaleza y aire libre sean el aliño perfecto) el respeto y la aceptación por las personas con las que vas a compartir estos días, una aceptación que viene de dentro y que tiene una suave aroma a felicidad compartida, a conexión íntima y sincera. Este es de los ingredientes más recomendables para mantener un corazón sano y fuerte. Quizás te apetezcan trocitos de apertura y confianza, de esos que pruebas y siempre te sorprenden porque te descubren sabores que quizás nunca pensaste que existían y sí, son sabores que te hacen vibrar, sentir, que te evocan recuerdos, que cuanto menos, no te dejan indiferente y te muestran otro mundo de posibilidades por vivir. Y si eres de los atrevidos, mezcla los tres, el plato será exquisito cuanto menos.
  • Responsabilidad: este es un plato especial, cuando lo pruebas te empodera, te da consciencia y mucha confianza. Es un plato de esos principales, de los que da consistencia al menú. Su presencia en tu mesa puede cambiarlo todo, especialmente tu actitud ante la vida, más concretamente, ante tu Navidad. Eso sí ¡exige valentía! Cuando eliges la responsabilidad no hay lugar a la queja, el victimismo, al “es lo que hay”… sino que sólo cabe asumir que, no lo que nos sucede, sino lo que hacemos con lo que nos sucede, es únicamente responsabilidad nuestra. Es asumir que lo que hacemos tiene siempre unas consecuencias y es comprender que cada uno de nosotros, podemos hacer mucho por Crear la Navidad que queremos vivir. Yo te invitaría a probar este plato tal cual, no trates de esconder su auténtico sabor con salsas de “no puedo ir contra corriente”, “es lo que hacen todos” o “qué voy a hacer yo, hasta que los de arriba no hagan algo…” Son salsas que hacen perder la esencia a este plato. Eso sí, también están a tu disposición.
  • Libertad: puedo decirte que este es el plato de los valientes. De aquellos que se atreven a vivir lo que sienten muy dentro, lo que les pide su alma, sin miedo al qué dirán, sin las barreras del “esto no toca ahora” y que saben soltar, dejar ir, quitar lastre. Es un plato cuyo sabor hace que reconozcas la esencia de otros sabores tan maravillosos como el que tu libertad contiene. Su olor evoca lugares llenos de puertas abiertas por traspasar, cumbres nevadas desde las que volar, mundos inmensos por descubrir…vidas libres de cadenas listas para comenzar a vivir.
  • Autenticidad: sencillito, sin adornos, un plato básico que no confunde, que tan sólo con observarlo, olerlo, no lleva a confusión. La autenticidad es garantía de éxito en tu menú, no crea falsas expectativas, te podrá gustar más o menos su sabor, pero te provocará respeto, cuanto menos y quizás también admiración y orgullo por lo que Es.
  • Cooperación: este plato es resultado de mezclar muchos sabores, olores, texturas… Y esa mezcla es lo que hace que sea un plato de los que te dejan saciado y que a medida que pasan las horas, sientes que los sabores, olores… siguen ahí, con más fuerza si cabe. Y está hecho con trozos de amistad, gotitas de asertividad, un buen chorro de empatía y compasión, un cuarto de miradas cómplices y un vaso lleno de respeto, paciencia y aceptación sin medida, ni un poquito de juicios, críticas ni envidias y con mucho, mucho Amor con mayúsculas.
  • – Y por último MAGIA. Que nunca falte en tu Navidad la magia de los sueños, la de los ojos brillantes y llenos de ilusión y fantasía de los niños en Navidad. La magia de tu sonrisa cuando miras a quien amas, a quien sueñas, a quien acompañas cada día. La magia de tu abrazo que sostiene cuando hay dolor, que multiplica por mil la alegría, que acompaña en la esperanza, que envuelve el amor de calidez infinita, que sana, que es VIDA.

Te confesaré el secreto del éxito de este buffet: todos estos platos exquisitos, tienen algo en común, un ingrediente esencial: El Amor. Un amor que da consistencia, que hace único y especial a quien lo prueba, que es Universal, que crea una conexión mágica entre quién ofrece el menú y sus comensales, que dá sentido a tú Navidad. De esto, de Amor, puedes poner todo lo que quieras, nunca, nunca, está de más.

Adelante con tu menú, que tu Navidad sea eso, lo que Tú decidas que sea. Y como se suele decir… ¡Buen Provecho!

Recomendaciones: no hay límite en la elección de platos ni en las cantidades. Escúchate, siéntete y a partir de ahí crea ese menú. Puede ser un menú degustación y que contenga todos los platos, puedes probar a mezclar platos con sabores diferentes, elegir un solo plato con bastante cantidad…aquí entra en juego tu creatividad. Y sobre todo… ¡saboréalo y disfruta!

Nota: Este buffet está disponible todos los días del año. No se cierra por vacaciones!

¡Jodidas Navidades!

papa-noel-chof1Año tras año nos empeñamos en seguir celebrando una tradición en la que muchos ya no creemos y que en muchas casas se convierte en un campo de batalla constante entre miembros de la familia, por motivos muy distintos, perdiendo todo el sentido de estas.

Hace días que vengo pensando en eso, a nivel personal es la época más dura del año y en la que tengo que lidiar con uno de los traumas que inunda todas y cada una de las células de mi cuerpo, y me apena enormemente la idea de pensar en la mala gestión de las emociones, el poco control sobre ellas y el prácticamente nulo aprendizaje del tema por parte de cada uno de nosotros.

Me doy cuenta que en general la gente lucha contra viento y marea por no hundirse y seguir aguantando situaciones insostenibles sólo por no afrontar lo que hay en el fondo del gran océano emocional, por aparentar, por sobrevivir a la situación.

En el tema de los trastornos de la conducta alimentaria, no es diferente… Pondría la mano en el fuego que si pregunto tanto a las personas que lo sufren como a sus familiares ¿Cuál es el mayor miedo que tienen en las Navidades?, la respuesta es: Las comidas!

Bien, una vez más nos quedamos con el síntoma, con lo superficial de un TCA… Y sí, claro que es verdad que este hecho nos da pánico afrontarlo, es la cara visible de nuestra enfermedad, es desagradable, pero si nos parásemos a pensarlo, más miedo nos da sentir lo que sentimos, que no es poco!

Si nos sumergimos en la inmensidad de un trastorno alimenticio, podemos ver que lo que nos hace estar enfermos/as y afrontar la problemática también des del punto de vista de los familiares y amigos, son un seguido de emociones que vivimos negativamente y no las sabemos gestionar adecuadamente… Nos sentimos tristes, solos, nostálgicos, que no nos quieren, que no somos capaces de estar a la altura, de demostrar amor incondicional, falsedad, baja autoestima, etc… ¿Y eso a qué nos lleva?… A sentir miedo… quizás miedo a ser rechazados, abandonados, incomprendidos… ¿Y cómo nos mostramos a los demás cuando sentimos estos miedos?… Con Rabia!…

Aquí está el punto clave en muchos conflictos durante las fiestas navideñas… Esa rabia e impotencia al no saber afrontar y gestionar nuestras emociones correctamente… Explotamos aferrándonos a un clavo ardiente como es la enfermedad, la comida, las calorías y la familia… que se convierte en el tema principal de los encuentros.

Lo reducimos todo a un comportamiento, a un síntoma… Sin poner un par de “cojones” al tema y sacar los sentimientos abiertamente, con empatía, comprensión, tolerancia y libertad de expresión y decisión!

A muchos por no decir la gran mayoría, además, todo lo que sentimos nos viene de problemáticas muy distintas y mucho más profundas que quizás, si aún no hemos hecho todo un proceso terapéutico, ni sabemos que las llevamos con nosotros… por lo que al tener estas explosiones nos sentimos aún más descontrolados y fuera de sí, sintiendo una impotencia y un arrepentimiento inmenso por las situaciones que nosotros/as mismos/as creamos en días que se consideran de “paz y amor”… días familiares en los que “deberíamos” sentir un placer enorme por estar juntos, acompañados y queridos.

Jodidas Navidades, que nos remueven las entrañas hasta perder el control, hasta conseguir sacar los pequeños monstruitos que llevamos dentro y dejando que tomen el control de nuestras vidas…

Y eso, solo se apacigüará conforme vayamos entendiendonos a nosotros mismos, vayamos descubriendo que sentimos en cada momento y como gestionarlo para que no coja terreno y nos inunde de tal forma que perdamos los papeles, refugiándonos en la conocida enfermedad.

Y reconozco que aún y teniendo el alta y llevando el tema con la cabeza bien alta durante todo el año, el mes de diciembre se convierte en un reto grande para no temblar más de la cuenta y dar un paso en firme cada vez que las emociones afloran en nuestro interior!…

 

Creo en tí ! ! !

Sí, creo en ti… y en ti… y también en ti!

Creo en todas las personas, en la humanidad y en que todos merecemos una segunda oportunidad. Ninguno de nosotros ha nacido enseñado, de hecho, muchas personas están viviendo su vida dentro de la zona de confort, de lo que saben, conocen… Pero pocos nos atrevemos a salir ahí afuera a investigar y aprender todo lo que entre nosotros no somos capaces de enseñarnos transparentemente, con humildad y amor incondicional.

Al final, nada más lejos de la realidad, la responsabilidad de la vida la tiene cada uno en su interior, y de cada uno depende coger las riendas de su camino para aprender a gestionar sus emociones, sus reacciones, sus que haceres con uno mismo y los demás.

No hay culpables, la culpa es un invento para evadirnos de nuestras responsabilidades… Y estas, se tienen que asumir desde dentro, sin echar balones fuera.

Adultos, jóvenes, niños… cada unos juega un papel importante en la vida, en relación con los demás, y nadie es más ni menos que el otro, ni tan solo de él mismo… Cada uno debería elegir su camino, independientemente de lo que le digan los demás… Y amigo/a mío/a, ese es el verdadero camino del guerrero, empoderarse, andar hacia la propia libertad, romper cadenas y ataduras que nos provocan la enfermedad.

Cada uno en su lugar, cada uno a batallar y de camino, compartimos y nos apoyamos, nunca más sin pisar y coartar la libertad de los demás. Somos insignificantes, no somos nada a ojos de la sociedad,  debemos aprender a respetar las decisiones que el resto tome en su propia vida, sin imponer, querer convencer o ni tan solo aconsejar… Simplemente acompañar, apoyar y respetar!… Lo que sentimos es nuestro, es nuestra lucha, es nuestra batalla hacia nuestro nuevo despertar. No lo atribuyamos a los demás!

Y este mensaje, no es más que mis propios deseos de reflexión hacia la gente que en un momento de su vida, todo se le torció y rompió…

Tengo la total confianza que estas palabras pueden llegar muy adentro de aquellos que más se niegan a abrir su mente, solo se debe querer y dejar que todo fluya… Reflexionar sobre unas palabras diferentes y darse la oportunidad de aprender un nuevo enfoque que hasta el momento, quizás no entraba dentro de su día a día.

¿Quieres?… Puedes!… Tu elijes!…

 

Y por si queréis dejaros sentir un poco más el mensaje positivo, os dejo esta canción…

Shé – Creo en ti!

Biodescodificación: Anorexia!

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La relación que yo tengo con el alimento, la comida representa a mi mamá.

Mamá tóxica, mamá fría, mamá indiferente, mamá castrante, separación de mi mamá.

Este conflicto por lo general, comienza desde la infancia. Si bien no es muy común en los niños, son las niñas, las que más lo presentan. Este conflicto puede comenzar desde el momento de amamantar.

Ya que yo, como niño, recibo las emociones de mi madre a través de la leche, mi primer alimento. Si las emociones de mi madre son tóxicas, la leche, el alimento, es tóxico.

Hay casos, en donde es posible que hasta la leche se agrie, debido a que las emociones de mi madre, incluso las emociones hacia mí, sean realmente negativas.

Si el trastorno alimenticio comienza o continúa ya en mi adolescencia, mi juventud o incluso en mi adultez, estoy frente a un conflicto total de rechazo hacia mi madre.

Mi cabeza sólo piensa: “El alimento emocional que me da mi madre, es tóxico”.

Entonces, yo inconscientemente busco “no comer” ese alimento tóxico, y voy bajando de peso de manera incontrolable, sumado al hecho de que yo “pienso”: este alimento emocional que me da mi madre es tóxico”. Limito mi cantidad de alimento (madre), hasta el punto que ya no tolero comer nada.

En los casos de la anorexia nerviosa, se trata de que recibo tanta negatividad de mi madre, que es mujer, que yo mismo rechazo ser mujer, odio ser mujer y odio la sexualidad como tal. Vivo un miedo total al sexo, a la proximidad y al calor, porque mi madre me ha hecho ver el hecho de ser mujer como negativo. Por un lado quiero ser amada, deseada, importante. Pero mi madre ha castrado en mí todo deseo de disfrutar ser una mujer.

Si yo estoy viviendo un conflicto de identidad así, mi mente busca como solución: no comer.

Si padeces anorexia debes cambiar la percepción que tienes de tu madre.

Ella ha hecho siempre lo mejor que ha podido y tiene derecho a tener sus miedos y sus limitaciones, como cualquier ser humano. Es posible que te haya decepcionado en un momento dado, cuando eras pequeña, pero lo que te hace sufrir es tu percepción de los acontecimientos y no los acontecimientos mismos. Puedes cambiar esta percepción. Si aceptas a tu madre y su manera de nutrirte afectivamente, aprenderás a aceptar a la mujer que hay en ti y recuperarás el gusto por la vida y por los alimentos.

Sintiéndome a salvo.

Comprendiendo que yo misma puedo hablar con mi madre y aclarar mis sentimientos.

Alejarme de mi madre si es necesario para poder vivir mi vida plenamente.

Dejar de dar cuentas a mi madre.

Amarme y ser feliz, por mí y para mí.

Comprender que y quien soy, de donde vengo…

Nada debería poder conmigo… Tampoco el amor!

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Saber que siempre vas a formar parte de mi, por que en algún punto de la vida quería formar una pareja contigo, incluso hasta un hogar, me llevó a un punto de quiebre absoluto cuando simplemente no pasó, pero voy aprendiendo que no ha sido culpa tuya, ni culpa mía, simplemente las circunstancias no se coordinaron con el universo para que tú y yo pudiéramos estar juntos, inclusive con todo este amor que tengo hacia ti, no es suficiente para que deje todo y vaya tras de ti después de lo ocurrido.

Acepto que soy una persona distante, poco cariñosa e inclusive hasta un poco difícil de amar. Admito que eres un ser humano con situaciones y vivencias que te han llevado a reaccionar de ciertas formas, lo he intentado inconscientemente, pero no pretendo cambiarte. Pretendo amarte y aceptarte.

Trato de encontrar un punto de equilibrio donde pueda estar bien con la idea de quererte para siempre, pero lejos de ti, o cerca, pero con una relación sana. Aunque estoy segura de que jamás dejaré de extrañarte, llegaré al punto en el que ya no necesite llamarte para escuchar tu voz, para saber de ti, para estar contigo, aunque ya no lo lleve a la acción desde hace un buen tiempo.

Puedo hacer una lista interminable de todo lo que no salió bien entre nosotros, pero nunca te diste cuenta que yo te ofrecía mi futuro sin limitaciones, pero le diste importancia a mi pasado sin saber que eso ya se había ido y que nada tenía que ver contigo, o más bien, con nosotros y nuestra relación. Que mis errores cometidos, son hoy un aprendizaje y mañana, una fortaleza. Los tuyos también.

Porque no supiste ver y aceptar que te amo, con tus problemas, con tu personalidad entera, con tu pasado…

¿Cuántas veces nos tomamos de las manos, nos miramos a los ojos y olvidamos todo lo que estaba alrededor? El tiempo pasaba y se detenía al mismo tiempo, nuestras respiraciones se coordinaban. Aunque fue poco el tiempo que compartimos estando juntos, nuestros cuerpos se entendieron, se explotaron. Vivimos una historia intensa, pero la terminaste antes de que empezara por completo, quizás yo también.

A veces es sano decir adiós, cuando la historia ya no da para más dolor de sí, cuando todo el interés se va por una coladera y la distancia es inmensa. Nunca entendí que era lo que realmente querías, no sé si esperabas que cambiara a tu manera y rápidamente, esperando a que quisieras estar conmigo. Decías quererme en tu vida, decías sentir por mi algo grande, pero jamás fuiste capaz de demostrarlo por completo, siempre jugando a ver quién podía más, con tanto drama, con tantas trampas, celos, comparaciones…

Es triste cuando te das cuenta que has puesto tu confianza en alguien, que al final es la más grande decepción. Visualicé a una persona como mi mejor amigo, como el amor de mi vida, el padre de mis hijos y lo que se me iba ocurriendo en el camino, pero al final resultó ser sólo una ilusión, un hombre que no estará ahí para apoyarme y que jamás lo estuvo, inyecté cualidades en esa persona que la hacía “perfecta” para mí, pero ninguna era real, permití que jugara, por el simple hecho de hacer un poco más creíble mi mentira.

Y ahora yo debería estar enfocada en mi propia felicidad, porque ahora tengo todo para ser feliz, pero no lo soy, porque desgraciadamente me enamoré de verdad. Miro mi vida y “agradezco” la existencia de muchos momentos, pero es algo que hubiera podido vivir mejor estando sola este último año. Debí haber aceptado cuando me dijo que no quería saber nada más de mí en uno de sus momentos de furia y crueldad, si hubiera dejado que se fuera… hubiéramos ganado mucho los dos.

Cuando te das cuenta que te caes sin que valga la pena, no sólo es más difícil levantarse, sino que incluso te da vergüenza el hecho de haber caído, pues es cuando te das cuenta que le pusiste un “para siempre” a un momento jodido, el cual rozaba a algo parecido al maltrato psicológico.

Hay momentos en la vida que piensas que no podrás vivir sin “ese alguien”, pero cuando sales a la aventura de vivir sola, conocer gente, conocer lugares y tener experiencias, te das cuenta no sólo que si puedes vivir sin ese alguien, sino que jamás debiste vivir con ese alguien… Pero por ahora aún no puedo experimentar mis propias palabras, me siento dependiente emocionalmente de esta relación, de mis propias emociones hacia la persona que se ha convertido en la más importante de mi vida, sólo por formar parte de la historia de mi vida.

Ahora toca sobrevivir una vez más a una situación que se me presenta, removiéndome lo más profundo de mis emociones, viviéndolo y sintiéndolo como un duelo de los más grandes que nunca haya podido vivir…

Mensajes y peticiones…

En abril decidí cerrar esta ventana definitivamente, convencida de lo que hacía por algunos sucesos ocurridos, pero desde ese momento, empecé a recibir mensajes de varias lectoras, pidiendome que no lo dejara, que volviese a escribir en este espacio, que les iba bien leerme y que para algunas era la fuerza que les mantenia vivas para seguir con su proceso personal y terapeutico.

La verdad es que he reflexionado mucho sobre eso y creo que vosotras, las que me habeis escrito siendo todo este tiempo anónimas, y a las cuales agradezco de corazón vuestros mensajes, os mereceis todo eso que os facilite un poco la vida y os vaya bien para seguir!

Creo conveniente seguir escribiendo aquí de vez en cuando y pensar en las que estais detrás de este blog, dando un giro a este (mi, vuestro) espacio, para que sea un lugar donde uno pueda reflexionar y pensarse a si mismo, ya que al fin y al cabo, las que dais importancia a nuestros escritos soys vosotras, las personas que estais al otro lado leyendonos, apoyandonos e interactuando con las bloggers!

En definitiva, esto ha sido creado para los lectores, para ayudar, apoyar y hacer una prevención terciaria en la red, que sirva a todo aquel que lo necesite, esté en el punto que esté de su vida.

Yo personalmente empecé a ser consciente de verdad de mi problemática cuando llegué a este espacio y leí a las compañeras que iniciaron estos blogs, las que me dieron la oportunidad de conocerlas personalmente y me dieron un empujón para que empezara a abrir los ojos. Aunque cierto es que estuve siguiendolas durante años hasta que me decidí a poner remedio a mi vida y empezar tratamiento!… Cada uno a su ritmo sin presión ni prisa, si se quiere, todo llega a su debido momento!

Evidentemente si las personas encargadas de gestionar esta red de blogs me lo permite y creo que así es, volveré a colgar algunos textos puntualmente.

Nos leemos pronto!

Cristina.

¡Lo siento, perdóname, te amo, GRACIAS!

307012_Hoy, después de hablar con las personas que están detrás de este espacio de blogs, gestionándolos y velando para que sea un espacio donde los temas que se hablan se adecuen a todos los públicos, he tomado la decisión de poner fin a mi colaboración aquí y abrir una ventana a parte para seguir mi camino.

El motivo de poner punto y final, no es más que la necesidad de escribir y transmitir mi proceso de aprendizaje y evolución personal de forma libre y con la máxima libertad posible, sumergiéndome en algunos temas íntimos y delicados, los cuales, veo que no encajan en este espacio y mucho menos son para todas las personas que entran en este blog.

Estoy en un momento de mi vida, en el que el camino elegido para avanzar y evolucionar, ha dado un salto inmenso a un plano que no todas las personas y profesionales son capaces de encajar, entender y comprender, por lo que quedarme en este espacio no me dejaría expresarme libremente y hablar desde una perspectiva espiritual, holística, energética, etc. correctamente.

Gracias a todo el equipo de la Fundación ABB que hace posible esta gran iniciativa por darme la oportunidad de participar y haber confiado en mi en todo momento. Especialmente a Raquel Linares!

Y a ti, que me has estado leyendo durante todo este tiempo:

¡Lo siento, perdóname… GRACIAS!

 

Si quieres seguir mi nuevo blog, puedes hacerlo a través del siguiente enlace:

Zentimientos – Espacio de crecimiento personal

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